La policía estadounidense es un sistema fragmentado con más de 12,000 agencias y 447,000 agentes con culturas y reglas disímbolas, por lo que se requieren directrices claras para evitar incidentes de uso de fuerza letal, coincidieron expertos.

Se debió a un prolongado resentimiento entre las comunidades afroamericanas y latinas En una audiencia del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, tras los incidentes en Ferguson y Baltimore, un grupo de expertos indicó la urgencia de fortalecer las relaciones entre la policía y la comunidad, así como un mejor entrenamiento para distender conflictos.

Las muertes de afroamericanos en Ferguson y Baltimore detonaron manifestaciones populares, saqueos y disturbios callejeros dejando varias personas muertas, cientos de heridos y daños a la propiedad por millones de dólares.

La abogada y exfiscal, Deborah Ramírez, sostuvo que las protestas no solo derivaron de la decisión de no presentar cargos criminales contra el policía involucrado en la muerte del adolescente Michael Brown en Ferguson, Missouri, ocurrida en agosto pasado.

"Se debió a un prolongado resentimiento entre las comunidades afroamericanas y latinas de que la ley se aplica de manera diferente a ellos que los estadounidenses blancos", señaló Ramírez.

El sistema está fragmentado

Miembros de la comunidad latina se han quejado asimismo por la presunción de uso excesivo de la fuerza en los incidentes que causaron la muerte a los mexicanos Rubén García Villalpando en Texas, y Antonio Zambrano Montes en el estado de Washington.

Los policías deben ser capacitados en estrategias para evitar que sus prejuicios deriven en desenlaces de uso de la fuerza Matthew Barge, vicepresidente del Centro de Recursos de Evaluación Policial (PARC), sostuvo que una parte del problema es que el sistema policial está "altamente fragmentado" y carece de mecanismos para identificar problemas en sus relaciones con sus comunidades.

Señaló que muchos policías deben ser capacitados en estrategias para evitar que sus prejuicios subconscientes contra personas de otra raza, deriven en desenlaces de uso de la fuerza. Al respecto recomendó tácticas para distender situaciones de conflicto.

"Los agentes requieren directrices más claras, más específicas y más pragmáticas de cuándo pueden usar la fuerza y qué nivel de fuerza es permitido en cada caso", señaló Barge.

Consideró urgente un mayor entrenamiento en la conducta de personas con enfermedades mentales, porque al menos la mitad de los tiroteos donde está involucrada la policía, las víctimas son personas con padecimientos mentales.

Criticar es fácil

En contraste, el alguacil del condado de Milwaukee, el afroamericano David Clarke, sostuvo que no existe un sistema judicial discriminatorio en Estados Unidos, sino la realidad es que la comunidad negra comete más delitos violentos.

"Los varones negros están desproporcionadamente envueltos en crimen violento y está violencia es perpetrada predominantemente contra otros negros", señaló Clarke.

El alguacil sostuvo que Estados Unidos requiere transformar "el comportamiento de la subcultura de los negros pobres".

"La discusión debe empezar con lidiar con el comportamiento de gente que no respeta la ley, que huyen de la policía y que se dedica a estilos de vida erróneos. Criticar a la policía es fácil", indicó.