El papa acepta la dimisión del obispo de Kansas, condenado por no denunciar abusos

  • Robert Finn lideraba la diócesis de Kansas City-St. Joseph en Missouri.
  • Finn esperó seis meses antes de informar a la policía sobre el reverendo Shawn Ratigan, cuya computadora contenía cientos de fotos lascivas de niñas.
  • El obispo ha  presentado su renuncia en virtud de un código de la ley canónica que permite dejar el cargo por "un motivo serio" o enfermedad.

El papa Francisco aceptó el martes la dimisión del obispo de Kansas que se declaró culpable de no informar sobre un sacerdote que supuestamente abusó de menores, en el primer caso conocido en el que el papa toma medidas contra un obispo que protegió a un pedófilo.

El Vaticano dijo el martes que el obispo Robert Finn había presentado su renuncia en virtud de un código de la ley canónica que permite dejar el cargo por enfermedad o por un motivo "serio" que les haga inadecuados para el puesto.

Se declaró culpable de un cargo menor de no denunciar un supuesto abuso y fue condenado a dos años de libertad condicional en 2012 Finn, que lidera la diócesis de Kansas City-St. Joseph en Missouri, esperó seis meses antes de informar a la policía sobre el reverendo Shawn Ratigan, cuya computadora contenía cientos de fotos lascivas de niñas tomadas dentro y alrededor de iglesias en las que trabajó. Ratigan fue condenado a 50 años de cárcel tras declararse culpable de cargos de pornografía infantil.

El obispo se declaró culpable de un cargo menor de no denunciar un supuesto abuso y fue condenado a dos años de libertad condicional en 2012.

Sigue siendo el cargo eclesiástico de mayor rango condenado en Estados Unidos por no tomar medidas ante acusaciones de abusos. El hecho de que el Vaticano no le hubiera sancionado o depuesto había alimentado las quejas de las víctimas sobre que los obispos seguían estando protegidos, incluso tras la promesa de "tolerancia cero" de Francisco.

Incluso el principal asesor de Francisco en la gestión de casos de abusos sexuales, el cardenal Sean O'Malley, había dicho públicamente que el pontífice debía abordar el caso de Finn "con urgencia".

El Vaticano envió un arzobispo canadiense a la diócesis de Finn el pasado otoño, dentro de una investigación sobre su liderazgo. Pero hasta el martes no se había apuntado sobre qué medida podría adoptar el pontífice.