Shawn Mendes
Shawn Mendes, durante su visita a Madrid. Elena Buenavista

Viernes, 27 de febrero. 17.00 de la tarde. Un centenar de adolescentes, de entre 14 y 16 años, aguardan, nerviosas, junto a la valla que rodea el Teatro Barceló de Madrid (España). De vez en cuando, un zambombazo de gritos resquebraja la cola, dividiéndola en grupos que corren, desbocados, en una y otra dirección. Falsa alarma: Shawn Mendes, el cantante de 16 años de origen canadiense que protagoniza sus playlists, no ha salido a saludar. Vuelta a las posiciones iniciales.

"Le conocimos hace aproximadamente un año por Vine", explica Celia, de 16 años, haciendo referencia a la red social en la que los usuarios suben vídeos cortos (no más de seis segundos). ¿Apreciaron su talento con grabaciones tan breves? Ahora ya no es Celia, sino todas sus amigas (Virginia, Brenda, Lucía, Patricia, Lidia...) las que explican, entrecortadamente, lo que les gusta del vocalista. "Es que tiene una voz superbonita". "Es muy guapo". "Es muy alto, lo sabemos por las fotos que cuelga". "Nos gusta su forma de ser".

Me han comparado con Justin Bieber mil millones de vecesDentro del teatro, está él, Shawn Mendes. Como apuntan sus admiradoras, es muy alto. Tiene aspecto de buen chico y un físico suficientemente agradable para que, equipado con una guitarra y canciones certeras, millones de jóvenes puedan suspirar por él. Sin embargo, ese día es reacio a las fotos (le duele la cabeza y le molestan los flashes).

Como desde hace meses, esa mañana su salida del hotel  estuvo acompañada por un tumulto de fans temblorosas que se abalanzaron  sobre las ventanillas de su furgoneta.  Después, hubo que atender a la prensa. Mendes responde relajado, aunque de forma escueta, tal vez por la migraña y el cansancio.  Aun así, confiesa que disfruta de este tiovivo ("una locura", reconoce) en el que se ha convertido su existencia en apenas unos meses. Insiste en que no quiere que pare ni que disminuya de velocidad. "Al menos, por ahora".

"Cada día duermo en un sitio distinto, conozco a distintas fans y toco ante un público diferente. Es muy emocionante", explica, antes de enumerar otras de las cosas buenas que tiene su nueva vida, como probar las comidas típicas de cada lugar. Le gusta que ninguna jornada sea igual a la anterior. ¿No echa de menos ninguna rutina? "Ir a clase todos los días", responde sin dilación, antes de añadir que no ha abandonado sus estudios sino que los sigue online.  Y que después de terminar el instituto, le gustaría ir a la Universidad y licenciarse en Música.

La breve carrera de Shawn Mendes se gestó, como la del también canadiense Justin Bieber, en las redes sociales. Como este (con quien le comparan "mil millones de veces al día", admite) también compone canciones aunque su estilo es "más acústico; muy diferente al de Bieber, que tiene más producción", explica.

Aprendió a tocar la guitarra y a modular la voz gracias a los vídeos de YouTube. Aunque las puertas a la fama se las abrió Vine, una aplicación en la que no solo publica fragmentos veloces de covers (versiones de otros artistas) y de sus temas propios, sino que muestra sus ratos de ocio con su amigo Brian, a su madre tarareando en el salón o las ciudades que visita. Y donde ingresó en una especie de élite digital formada por viners y youtubers (MagCon), con quien llegó a ir de gira. "Las redes sociales me han dado todo esto. No temo exponerme demasiado, solo publico lo que quiero, lo tengo controlado", indica, con seguridad. Precisamente fue a Vine donde le fueron a buscar los cazatalentos del sello Island Records, que ahora preparan su primer álbum debut.

Lo único que echo de menos es ir al colegio todos los días

Hoy, sin tener aún LP en el mercado, contabiliza 22 millones de visionados en YouTube, más followers en Vine que Justin Bieber (3,7 millones), un disco de oro por el single Life of the party (el mismo que le llevó a convertirse en el artista más joven en debutar en las lista de Billboard), números 1 en iTunes de Estados Unidos y Canadá (en España, alcanzó el Top 5), un EP —The Shawn Mendes EP—, que logró capitanear las ventas digitales solo 37 minutos después de su publicación y la promesa de acompañar a la famosísima Taylor Swift en su gira. Unos datos que, posiblemente, han propiaciado que Time Magazine le declarara uno de los adolescentes más influyentes de 2014.

"Es asombroso, increíble. A veces  te preguntas qué es lo que esperan de ti y sientes un poco de responsabilidad. Por ejemplo,  ahora tengo que tener cuidado con lo que digo", insinúa mientras mira de reojo a su madre, sentada a unos pocos metros de distancia.

Antes de terminar la entrevista –debe prepararse para una actuación corta ante sus fans y saludarlas desde la ventana, que parece más prudente que bajar a la puerta— este retoño de Internet sorprende dedicando un elogio a los soportes físicos. "iTunes es fundamental pero amo los discos físicos".  ¿Cuántos tiene? "Creo que diez... tal vez quince", responde con naturalidad,  mientras consulta con rapidez su smartphone y, tal vez, planifica los próximos loops que cargará en su perfil de Vine.

Biografía

Shawn Mendes nació en Toronto (Canadá) en 1988. Su padres es portugués y su madre, británica. Comenzó en 2013 a subir versiones de canciones de otros artistas en la aplicación Vine. Desde entonces, se ha convertido en una de las grandes sensaciones musicales de la Red. Posee un Ep publicado (The Shawn Mences EP) y prepara su primer álbum de larga duración con el sello Island Records.

Adolescentes meteóricos

Los fenómenos de fans, cada vez más atentos a los públicos más jóvenes,  han producido en el último lustro un contundente grupo de estrellas menores de edad. Junto a la factoría Disney y los concursos musicales, las redes sociales se han convertido en uno de sus principales escenarios.  Allí encontraron a Justin Bieber, que saltó de las páginas de YouTube a las listas internacionales de ventas con apenas 15 años. En España, triunfa Abraham Mateo (16 años), que grabó su primer álbum con diez tras ganar un certámen. Quince años tienen Gemeliers, los hermanos Jesús y Daniel Oviedo, cuyo paso por el programa La Voz Kids provocó todo un fenómeno en las redes sociales (tras aquello, obtuvieron un contrato discográfico).