Mitch McConnell, líder de la minoría republicana en el Senado, ganó el martes un sexto período en momentos que los republicanos buscan tomar el control de la cámara alta y una mayoría más fuerte en la Cámara de Representantes, en unas elecciones dominadas por el amplio descontento de los electores con el presidente Barack Obama.

McConnell despachó a su retadora demócrata Alison Lundergan Grimes en Kentucky tras una campaña en que se invirtieron 50 millones de dólares en publicidad negativa. Los republicanos también aspiraban a victorias por escaños demócratas en Dakota del Sur, y Montana. Y en Virginia Occidental la representante Shelley Moore Capito trataba de convertirse en el primer miembro de su partido en ganar un estado en más de medio siglo.

Las elecciones se realizaron contra un fondo de insatisfacción tanto con Obama como con los líderes republicanos  Los gobernadores de Nueva York y California, estados grandes de inclinación demócrata, se postulaban a la reelección y retadores se enfrentaban a titulares republicanos en Wisconsin, Florida y Pennsylvania, carreras reñidas entre las 36 para gobernador en todo el país.

Los electores de 41 estados también zanjaron temas que iban desde las leyes sobre armas de fuego, la legalización de la marihuana y el salario mínimo. Los habitantes de Maine decidieron de una vez por todas una propuesta para prohibir a los cazadores de osos usar cebos, perros o trampas.

Las elecciones se realizaron contra un fondo de insatisfacción tanto con Obama como con los líderes republicanos del Congreso. Sólo 1 de cada 5 electores entrevistados después de votar dijo que confiaba en lo que hacía el gobierno, según los resultados preliminares de encuestas realizadas para la AP y cadenas de televisión. Esto es peor que lo ocurrido en las elecciones de 1994, cuando los republicanos perdieron el control del Senado y la Cámara, y la última vez que la encuesta a boca de urna hizo esa pregunta.

Más de cuatro de cada 10 electores desaprueba tanto a Obama como al Congreso, según la encuesta a más de 13,000 electores. La insatisfacción con la labor del presidente superó el 50% y más de tres cuartas partes de los entrevistados dijeron que desaprobaban a los legisladores republicanos.

El aspecto principal de estos comicios legislativos, en la segunda mitad del último período presidencial de Obama, es la batalla por el control del Senado y la capacidad de fijar la agenda legislativa.

Los republicanos necesitan ganar seis escaños para tener la mayoría, por primera vez desde 2006, y con ello más poder para fijar la agenda durante los últimos dos años de Obama en la Casa Blanca.