A classic MID-1960S 1%er club bike
Un motero en una ´chopper´ clásica de mediados de los años sesenta del siglo XX Photography by Getty Images, from The Chopper, Copyright Gestalten 2014

Quizá la moto más conocida de todos los tiempos sea la que conducía en la película Easy Rider (1969) el personaje de Wyatt, alias Captain America, interpretado por Peter Fonda.

Era una Harley Davidson modificada y aligerada de todo elemento innecesario, con el tanque de gasolina reducido y pintado con las barras y estrellas de la famosa bandera, el manillar elevado —cuelgamonos, les llaman—, una larga horquilla y y el neumático delantero más fino. El modelo es todo un símbolo y siguen apareciendo réplicas cuyos dueños aseguran que se trata de máquinas que intervenieron en el rodaje del filme. Hace unos días subastaron una por 3,5 millones de dólares.

Lo que quizá muy pocos sepan es que esa mítica chopper, símbolo de los últimos hippies que entendieron la carretera como camino de experiencia y salvación —la película es profética y termina en tragedia— y responsable de extender el virus de Easy Rider por el mundo, no procede de la cultura anglosajona estadounidense, sino que  fue diseñada y fabricada por dos artesanos y moteros afroamericanos, Cliff Vaughs y Ben Hardy. Aunque el crédito se lo llevó un blanco, Dan Hagherty, éste sólo se encargó del mantemiento de las varias chopper idénticas que prepararon para el rodaje el par de negros, ambos activistas en favor de los derechos civiles y ocultados durante años  en los créditos por Fonda (productor de la película) y Dennis Hopper (director y actor).

'No es una moto, nena, es una 'chopper'

Esta pequeña pero reveladora historia aparece en el primer libro histórico sobre las motos modificadas, The Chopper - The Real Story, escrito por una autoridad en la materia, Paul d'Orléans, alias The Vintagent. El volumen, que acaba de ser editado por Gestalten, comienza con una cita, también cinematográfica, que funciona como declaración de intenciones: "¿Dónde conseguiste esta moto?", pregunta Fabienne (Maria de Medeiros) a Butch (Bruce Willis) en una escena de Pulp Fiction. "No es una moto, nena, es una chopper", contesta él.

Uno de los productos culturales más exportados por EU  Ahí está el detalle diferencial: una chopper no es una moto y nada tiene que ver con ellas más allá de las dos ruedas y el motor. El libro presenta a estos productos de la inventiva, la personalización y el trabajo manual como uno de los más p0derosos y notables símbolos vernáculos de los EU. A la altura, dice el autor, del "jazz, el rock'n'roll, la poesía beat y el expresionismo abstracto", las chopper han sido uno de los "productos culturales" más exportados por el país desde comienzos del siglo XX.

'Una obra de arte'

Emblemáticas y bellas en sí mismas —para d'Orleans no hay duda: una buena chopper es "una obra de arte"—, en las motos customizadas por su dueño conviven el deseo de movilidad, una "identificación con las leyendas del Salvaje Oeste" y el sueño americano y un florecimiento que está ligado al nacimiento y esplendor del rock'n'roll durante la segunda mitad de los años cincuenta. El nuevo estilo musical, opina el historiador, "repolinizó" la cultura de las chopper.

Menospreciadas como objeto de estudio sobre su significado histórico El libro explica las "reglas no escritas" de este tipo de motos y la subcultura que las rodea, "totalmente menospreciadas como objeto de estudios serios sobre su significado histórico" y "maltratadas por la industria de las motos durante décadas".

Eliminar lo innecesario

El autor sitúa su origen en torno a los primeros años del siglo XX y cita como primer constructor de motos personalizadas a Harold Karslake, un artesano que fabricaba máquinas para él y sus amigos. Durante la Gran Depresión de los años veinte y treinta, las carreras de motos con premios en metálico impulsaron la afición  —las chopper nacieron como una respuesta natural para conseguir mayor velocidad: eliminar del vehículo todo adminículo innecesario—, que aprovechó el boom económico posterior a la II Guerra Mundial para expandirse y mostrar la motocicleta como icono de libertad.

Marlon Brando como líder de una pandilla de motoristas fue un éxito en el cine La relación de los moteros con los outsiders, personajes fuera de la ley o redactores de sus propias reglas, hizo que proliferaran clubes y asociaciones, no siempre fáciles de manejar y a veces peligrosas. La película Salvaje (Laslo Benedek, 1953), con Marlon Brando como líder de una pandilla de moteros, fue un éxito de masas en los EU y extendió los estereotipos sobre el peligro de los clanes de las dos ruedas, que proliferaron en EU y Europa.

El libro, con centenares de fotos de archivo y actuales, culmina con el análisis de la globalización de las chopper y su éxito en países como Japón. También hay referencias sobre algunos de los más famosos fabricantes, entre ellos Shinya Kimura y Max Schaaf.