Wilhelm Willinger: Straßenkostüme von unbekanntem Berliner Modehaus, um 1915
Tres mujeres lucen diseños de una casa de modas berlinesa en 1915 Museen zu Berlin, Kunstbibliothek

"La guerra es larga, pero las faldas son cortas", el atrevido eslogan anunciaba en 1916 en Francia las "crinolinas de guerra", faldas que causaron revuelo por dejar al aire hasta un poco más arriba del tobillo.

Ese mismo año la prenda se popularizó en Londres y después llegó a Berlín. La moda no sabía de bandos y las mujeres que tenían la fortuna de no guardar luto, seguían pendientes de un tema banal que permitía olvidar por un momento la magnitud y la gravedad de la I Guerra Mundial, un conflicto que por otro lado nadie esperaba entonces que se alargara hasta 1919.

Krieg und Kleider. Modegrafik zur Zeit des Ersten Weltkriegs (Guerra y ropa. Ilustración de moda durante la I Guerra Mundial) se acerca a la manera de vestir que adoptaron las mujeres durante la Gran Guerra. La exposición, que se inaugura el 25 de septiembre en la Kunstbibliothek de Berlín y permanecerá en cartel hasta el 18 de enero, se celebra con motivo del centenario del comienzo del conflicto, pero no ahonda en él y se centra en explorar una época de la moda femenina olvidada y encajonada entre la revolución que supuso el art nouveau en la comodidad de las prendas y el irresistible atractivo de los años veinte.

Ropa de diario más deportiva

La industria de la moda se estableció como un sector importante en las economías nacionales y a pesar de las limitaciones en el uso de la materia prima, los diseños creados entre 1914 y 1919 se distinguieron por su modernidad y vitalidad. Además de  faldas y vestidos más cortos, se optó por ropa de diario más deportiva o la introducción del bolsillo como elemento común.

A los diseños prácticos se sumó un aire de sofisticaciónSe continuaba con la idea de amplitud y comodidad iniciada por el art nouveau y propiciada por la necesidad de muchas mujeres de trabajar para suplir a los hombres en combate. Las prendas debían permitir una mayor libertad de movimientos y a los diseños prácticos se sumó un aire de sofisticación. En aquellos años, la todavía desconocida Coco Chanel ya perfilaba su estilo.

El peso del arte en las revistas

Con ilustraciones y fotografías de diseños lucidos en capitales europeas como París, Viena y Berlín, la muestra se adentra en las páginas de exquisitas revistas de moda de la época como Gazette du Bon Ton (distribuida por Condé Nast y especialmente cara, la suscripción costaba al año 100 francos, equivalentes a 330 euros) y la berlinesa Der Kleiderkasten.

Hay ejemplos claramente influidos por las vanguardias de la épocaEntre las más de 200 piezas de la muestra, están las delicadas portadas del ilustrador y diseñador de moda francés George Lepape y las del artista art dèco parisino André Marty, que dan una idea del peso que tenía el arte en las publicaciones. Una serie de dibujos originales de Annie Offterdinger ilustra la sofisticación de la casa de modas berlinesa Alfred-Marie. Al lado de la estética clásica de Lepape y Marty también hay láminas claramente marcadas por la influencia de movimientos de vanguardia de la época como el cubismo, el fauvismo y el expresionismo.