Incidentes similares han ocurrido en Wisconsin, Nueva York y California. Los fallecidos fueron baleados en la calle, uno de ellos en un Wal-Mart. Otro murió por asfixia. Todos perdieron la vida a manos de la policía y se les engloba en la misma coyuntura: la muerte del joven negro Michael Brown.

Los detalles quizá sean distintos y se desconocen las circunstancias de sus fallecimientos, pero la ira que desató la muerte a tiros de Brown, de 18 años, a manos de un policía blanco en Ferguson, Missouri, fue la gota que derramó el vaso por las muertes ocasionadas por oficiales en todo el país.

Aunque nada ha sido como la violencia escenificada en el suburbio de San Luis, las manifestaciones avivadas por el sentimiento de injusticia y fomentadas por las redes sociales se han desarrollado en diversas ciudades.

La razón de que se haya politizado el incidente es que todavía no sabemos lo que está ocurriendo

El detonante fue la forma como la policía de Ferguson manejó las secuelas de la muerte de Brown y esto propició disturbios y saqueos ante una policía fuertemente armada y después ante la Guardia Nacional, dijo Garret Duncan, profesor adjunto de educación y estudios afroestadounidenses en la Universidad Washington en San Luis.

"Si se deja el cadáver de un chico de 18 años cuatro horas en plena calle en el verano en Missouri, eso provocará algo", declaró Duncan. "La razón de que se haya politizado el incidente es que todavía no sabemos lo que está ocurriendo. El joven fue sepultado y todavía desconocemos las circunstancias de su muerte", agregó.

"La gente aprovecha este tipo de incidentes por una razón u otra", afirmó. "Ya se para saquear o conseguir 15 minutos de fama".

En una cultura donde ciclos noticiosos continuos diseccionan los acontecimientos y a menudo llenan los vacíos de información con opinión, el tema del uso de las armas por parte de la policía se ha vuelto una circunstancia polarizadora, desde la Casa Blanca hasta los programas por cable de Asia.

Brown y Ferguson se han convertido en sinónimos de muerte a manos de la policía. Se les menciona en los carteles de los manifestantes, en Twitter y en camisetas que llevan la consigna que se escucha en la ciudad "¡Manos arriba! No dispare".

En Albuquerque, Nuevo México, una ciudad que deberá hacer reformas por los excesos de la fuerza policial, los manifestantes comenzaron a invocar el nombre de Brown en manifestaciones relacionadas con la oleada de incidentes donde la policía ha usado sus armas.