Cientos de personas volvieron a congregarse el sábado en Ferguson para recordar a Michael Brown y llamar la atención sobre lo que dicen es el comienzo de un movimiento social.

Tenemos las manos arriba, no disparen

La marcha comenzó en la Avenida West Florissant en la intersección con Canfield Drive, la calle donde el joven negro de 18 años murió el 9 de agosto a manos del policía Darren Wilson. Un jurado de investigación considera las pruebas del caso y también hay una investigación federal en curso.

Muchos de los participantes de la marcha, inclusive niños, usaban camisetas con la leyenda "Tenemos las manos arriba, no disparen".

El abogado Jerryl Christmas, de San Luis, dijo que la marcha quiere mantener viva en la atención nacional la muerte de Brown y el consiguiente debate sobre los problemas raciales.

"Han pasado apenas tres semanas y este es solo el comienzo de un movimiento", dijo Christmas a The Associated Press. "Deseamos que el presidente venga aquí. El destacó que no tenía una estrategia para el Estado Islámico y Siria, pero necesitamos una para el sector urbano estadounidense. La tragedia es que esto pudo haber sucedido en cualquier sitio".

Sabemos que esta vida no será en vano

La madre de Brown, Lesley McSpadden, encabezó la marcha. Ella y otros familiares rodearon un monumento improvisado en medio de la calle donde Brown murió y escucharon con la cabeza inclinada dos oraciones, una del reverendo Spencer Booker y otra de un clérigo musulmán.

"Sabemos que esta vida no será en vano", dijo Booker, de la iglesia St. Paul en San Luis.

Minutos después de la reunión una lluvia torrencial causó la dispersión de los participantes.