En tierra donde alguna vez se cultivaron sandías y granos, plantas de marihuana de 2,40 metros de alto se mecían bajo el follaje de un mezquite.

Nunca se había detectado un plantío grande tan cerca de la frontera Con tubos de color blanco y una bomba se irrigaban en el lugar surcos de 18 metros de largo por zanjas cuidadosamente excavadas.

En poco menos de una hectárea crecía marihuana meticulosamente cultivada a 40 kilómetros de la frontera entre Estados Unidos y México, pero en el lado de Texas.

Toneladas de marihuana cruzan a diario la frontera desde México y cultivos de gran escala son descubiertos de manera rutinaria dentro de Estados Unidos.

En julio, las autoridades desmantelaron un cultivo enorme de 100.000 plantas en una zona boscosa a unos 112 kilómetros al noreste de Houston.

Sin embargo, nunca se había detectado un plantío grande tan cerca de la frontera, dijeron las autoridades.

"No había visto algo como esto"

La finca de 11.500 plantas fue descubierta a principios de mes cuando autoridades perseguían a inmigrantes a 24 kilómetros al suroeste de Rymondville.

Este cultivo estaba muy extendido y denso y la mayoría de las plantas era bastante alta Ahí no hay que cruzar el Río Bravo, sin embargo, el lugar se ubica al sur de los puestos de inspección que tiene la Patrulla Fronteriza en las carreteras que salen del Valle del Río Grande y en una zona distante de los consumidores.

"No había visto algo como esto", declaró el jefe de la policía del condado Willacy, Larry Spence.

"He visto lugares donde la gente crea un espacio entre la maleza de su patio trasero o en algún lugar cerca de su casa, con muy pocas plantas. Pero este cultivo estaba muy extendido y denso, y la mayoría de las plantas era bastante alta", agregó.

El año pasado, mediante el Programa Interior contra la Cannabis en Texas, en el que participaron las agencias policiales locales y federales, se erradicaron 147.277 plantas cultivadas al aire libre en 24 decomisos separados, según el Departamento de Seguridad Pública.

La calidad del sistema de irrigación impresionó a las autoridades, incluyendo a Mark Dawson, el agente especial adjunto de la Investigación de Seguridad Nacional asignado a Laredo y el Valle del Río Grande. Dawson dijo que nunca había encontrado algo como esto en sus 17 años en la zona.

"Creo que no deberíamos sorprendernos de lo bien hecho que estaba la irrigación si se considera que estamos en el Valle del Río Grande y las personas de la región son muy experimentadas en irrigación y se dedican sólo a cultivar (frutas y verduras) en general", declaró Dawson.

Un golpe de suerte

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas encabeza la investigación, y de acuerdo con Dawson, es demasiado pronto para saber por qué fue elegido ese lugar. Aún no ha sido acusado nadie en lo relacionado al plantío de marihuana.

Las autoridades tuvieron que abrir un camino para llegar al lugar Esta operación tuvo una dosis de golpe de suerte.

A casi kilómetro y medio de distancia de un camino pavimentado, en una vieja granja lechera abandonada hace mucho tiempo, el plantío de marihuana estaba oculto en medio de varios cultivos agrícolas.

Un huerto de cítricos bien cuidado se encontraba entre el camino de tierra y caballos pastaban en las cercanías.

El plantío de marihuana estaba en la parte posterior de una parcela con maleza baja. Las autoridades tuvieron que abrir un camino para llegar al lugar.

Contiguo al plantío de marihuana, pequeños lugares de alojamiento estaban cuidadosamente camuflados con ramas y maleza. Había un envase vacío de sopa instantánea, cascarones de huevo diseminados y una bolsa de fertilizante de 25 kilogramos.

A un lado, había una enorme lona de plástico negro que podía desenrollarse para que diera sombra.

Los dueños del plantío estaban cerca de lograr otra valiosa cosecha, de no haber sido por una decena de inmigrantes que se abrió paso hacia el lugar tras salir del granero abandonado, el 13 de agosto.

La noche anterior, un hombre marcó el número de emergencias 911, dijo Spence, y afirmó que durante tres semanas estuvo retenido, fue golpeado y afrontó amenazas en una casa de seguridad. El hombre intentó guiar a los agentes del alguacil hasta el lugar, pero no pudo encontrarlo en la oscuridad.

Las autoridades regresaron a la luz del día y encontraron más de lo que esperaban cuando perseguían a inmigrantes por senderos sinuosos.

Más seguridad

Spence conjeturó que el hombre y otros inmigrantes eran obligados a cuidar el plantío de marihuana, debido a que tres semanas es un tiempo inusualmente largo para retener a alguien en un inmueble de ese tipo.

La cultivamos aquí y no tenemos qué preocuparnos de que nos capturen cuando la crucemos  Tres hombres fueron arrestados por cargos de alojar a inmigrantes, pero los fiscales desecharon el jueves los casos contra dos de ellos y el tercero renunció a su audiencia preliminar en una corte federal.

Javier Dávila, de Edinburg, no había cultivado esa parcela de la tierra de su familia desde 1996.

Cuando se le preguntó por qué alguien invertiría tiempo para cultivar marihuana en un lugar tan cercano a la frontera, Dávila respondió: "porque tienen más seguridad en la frontera".

"Dicen 'la cultivamos aquí y no tenemos qué preocuparnos de que nos capturen cuando la crucemos''', afirmó.