Miles de mexicanos que recientemente fueron deportados de Estados Unidos están encontrado trabajo en una serie de centros de atención de llamadas (call centers) que se han instalado en Tijuana y en otras ciudades fronterizas.

Cuando se acaba el turno a las seis de la tarde, la realidad lo golpea a uno: no estás en Estados UnidosHenry Monterroso es uno de ellos. A sus 34 años, se siente en California tan pronto llega a su trabajo en Call Center Services International pues la gente lo saluda en inglés. Allí, supervisa a cinco empleados que laboran en pequeños cubículos alineados en largas filas desde donde llaman a compradores de Estados Unidos para cobrarles deudas de tarjeta de crédito, entre otras acreencias.

Los empleados hablan perfecto inglés, apenas si musitan algo del español, y conversan todo el día con estadounidenses que deben dinero, que tienen preguntas del sinfín de productos que compran, ya sea sobre las garantías o sobre las condiciones de compra, o que simplemente llaman porque tienen quejas.

La oficina de Monterroso está ubicada en uno de los edificios más altos de Tijuana. Los gerentes van a un Taco Bell, cerca de San Diego, les compran almuerzos a sus empleados como premio a su puntualidad pues la cadena de comida rápida no tiene restaurantes a este lado de la frontera.

Los trabajadores descansan el cuatro de julio, día de la independencia de Estados Unidos, y el Día de Acción de Gracias. En contraste, trabajan los feriados de México.

"Cuando se acaba el turno a las seis de la tarde, la realidad lo golpea a uno: no estás en Estados Unidos", dijo Monterroso en medio del estruendo de las llamadas telefónicas. "Mientras se está aquí, usted puede sentir la sensación de que estás en casa nuevamente, y eso me gusta mucho".

Una vida en EU

Muchos de estos trabajadores han vivido casi toda su vida en Estados Unidos e incluso tienen su familia allí, lo que hace que estos centros tengan una ventaja sobre otras empresas del ramo que tienen sus centros de operaciones en India o Filipinas. En México, los empleados pueden hablar con sus clientes sobre temas variados y de interés como la finca raíz, o el Súper Bowl. Al fin y al cabo, todos conocen la cultura.

Fueron deportados de un país en el que vivieron por muchos años y ahora están atrapados aquíPero vivir en México les crea un shock. Monterroso recibe menos de 300 dólares a la semana, una rebaja considerable con respecto a los 2.400 dólares que ganaba a la semana cuando trabajaba en bienes raíces en San Diego durante el auge del mercado inmobiliario de mediados de la década pasada. En México, además, los deportados son a menudo condenados al ostracismo porque no hablan bien el español o porque son vistos como extranjeros.

"Las cosas para ellos ya no pueden empeorar", dice Jorge Oros, co-fundador y director de operaciones de Call Center Services International. "Ellos fueron deportados de un país en el que vivieron por muchos años y ahora están atrapados aquí, en un país donde nunca han estado antes. Cuando usted les ofrece un trabajo y una oportunidad, se convierten en los empleados más leales que pueda tener".

Para finales del año se espera que los centros de atención de llamadas en México tengan más de 85.000 puestos de trabajo, algunos de los cuáles pueden ser ocupados en dos o tres turnos al día, mientras que en India hay casi 490.000 y 250.000 en Filipinas, según la consultora Frost & Sullivan. Esta compañía estima que México tendrá más de 110.000 puestos en 2020, un crecimiento impulsado en parte porque existe un grupo grande de empleados bilingües y por la cercanía que tienen con Estados Unidos.

Industria al alza

El estado mexicano de Baja California, incluyendo a Tijuana, cuenta con 35 call centers que emplean a casi 10.000 personas. Se estima que el 45 por ciento de sus empleados fueron deportados, dijo Oros, el director de operaciones, cuya empresa es líder a nivel local. Los empleados empiezan ganando menos de 150 dólares a la semana, lo que es más del doble de lo que probablemente ganarían en el turno nocturno de alguna de las plantas de ensamblaje de carros de la ciudad.

Cuando eres deportado, uno no viene con la mente abiertaLa industria ha prosperado en las ciudades fronterizas mexicanas como lo han hecho las deportaciones de inmigrantes durante la presidencia de Barack Obama. El gobierno mexicano dice que en 2013 hubo 332.865 deportaciones y más de 1,8 millones en los cuatro años previos.

Quienes quieran trabajar en Call Center Services International deben hacer una prueba de lectura en voz alta en inglés y un programa alerta a los empleadores si alguien tiene un acento muy marcado. Cuando fue fundada, la compañía hacía la inducción de los nuevos empleados en español. Pero pronto descubrió que los recién contratados entendían mejor el inglés

"Cuando eres deportado, uno no viene con la mente abierta", dice Antonio Rivera, de 37 años, originario de Tijuana y llevado a Estados Unidos cuando era un bebé.

Fue expulsado a México en 2001 y ahora supervisa a 13 vendedores de autopartes en Firstkontact. "Usted viene aquí con la actitud, 'Yo no me merezco esto. Con una actitud negativa, no ve las cosas como se supone que debes ver; que te están dando una nueva oportunidad'''.