Unos 25 mil jóvenes indocumentados, la mayoría mexicanos, solicitaron la renovación del programa de deportaciones diferidas (DACA), pero cientos de miles aún están sin inscribirse debido a desconocimiento, falta de recursos o temor.

Rodrigo Trejo, un joven indocumentado de 20 años, fue traído a Estados Unidos a los seis años y desconocía los beneficios del programa puesto en marcha por el presidente Barack Obama en 2012, hasta que fue informado por sus familiares y solicitó sus beneficios.

Ya no tengo miedo a decir que soy indocumentado “Después de asistir a las clínicas (informativas) de DACA, ya no tengo miedo a decir que soy indocumentado”, señaló Trejo, quien una vez que termine su licenciatura espera conseguir un trabajo legal gracias a los permisos laborales del programa.

Enrique Pérez, un mexicano indocumentado que reside en Corona, Nueva York, obtuvo una beca financiera que le permitirá cursar para un certificado de equivalencia académica que es requisito para solicitar los beneficios del programa, incluido un blindaje a su posible deportación.

“La beca y la eventual aprobación de DACA significan que puedo continuar estudiando hacia la educación superior y aspirar a un mejor futuro para mi familia, tanto educativa como económicamente”, señaló.

Sus testimonios forman parte de un nuevo reporte sobre el Programa de Acción Diferida para Inmigrantes Menores de Edad (DACA), elaborado por el grupo United We Dream (UWD), al cumplirse esta semana el segundo aniversario del programa.

Suspenden deportaciones

Hasta el momento DACA ha suspendido las deportaciones de casi 600 mil jóvenes, la mayoría mexicanos, y expidió programas de trabajo por dos años, renovables, a los indocumentados que entraron al país antes de los 16 y actualmente tienen menos de 31 años de edad.

Aunque hasta 2.1 millones de jóvenes son potencialmente elegibles a los beneficios del programa, según un nuevo estudio del Instituto de Política Migratoria (MPI), sólo 681 mil 189 lo habían hecho hasta julio pasado, de los cuales 587 mil 366 habían sido aprobados.

25 mil solicitudes

El Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés) inició el proceso de renovación por dos años adicionales y hasta finales del mes pasado había recibido apenas 25 mil solicitudes.

Pero UWD estima que unos 400 mil beneficiarios deben tramitar la renovación antes de fin de año o de lo contrario perderían sus beneficios.

De acuerdo con el reporte de United We Dream, la mayor coalición de jóvenes indocumentados del país, un 66 por ciento de los beneficiarios actuales dijeron no tener más miedo a ser deportado y un 64 por ciento dijo sentirse más aceptado en Estados Unidos.

Sin embargo, 73 por ciento de los indocumentados beneficiados consideró que DACA es insuficiente.

Entre las principales críticas de expertos al programa figura el hecho de que los cientos de miles de beneficiarios permanecen en un virtual limbo migratorio, toda vez que el programa no abre una ruta especial a la ciudadanía estadunidense.

Los beneficiarios de DACA tampoco tienen la opción de viajar libremente entre Estados Unidos y sus países de origen, salvo con un permiso especial que sólo se emite para circunstancias médicas o familiares extraordinarias.

A nivel económico, los permisos laborales expedidos bajo DACA han permitido no obstante que cientos de miles de inmigrantes indocumentados puedan aumentar sus ingresos.

Varios beneficios

El sondeo de UWD encontró que 70 por ciento de los beneficiarios obtuvo su primer empleo o se mudó a otro trabajo, 46 por ciento se convirtió independiente en términos financieros y 51 por ciento ayuda económicamente a su familia.

Asimismo, un 37 por ciento de los beneficiarios dijo haber obtenido por primera vez una tarjeta de crédito y un 20 por ciento compró su primer carro.

Una investigación de campo separada realizada por la Institución Brookings en seis ciudades del país encontró que miles de jóvenes indocumentados, la mayoría mexicanos, no se han sumado a DACA por falta de dinero, por temor o por vergüenza.

El estudio realizado en Nueva York, Boston, Chicago, Phoenix, Los Angeles y San Francisco encontró que muchos jóvenes no aplicaron por carecer de los 465 dólares para su inscripción o renovación, y que otros perciben el programa como de alto riesgo o como un estigma personal o familiar.

Los indocumentados mexicanos representan el 65 por ciento de todos los jóvenes elegibles y tienen una tasa de aprobación del 62 por ciento, una de las más altas entre todas las personas que residen en Estados Unidos sin autorización.

Sin embargo el estudio de Brookings encontró que los números podrían ser mayores si se superan una serie de barreras, empezando la tarifa de inscripción o renovación de 465 dólares, el temor, el desconocimiento del proceso o la falta de documentación probatoria.