Economía boliviana se resiente tras 14 años de estabilidad

Una década atrás la zapatería de Abraham Rodríguez era un negocio en ascenso gracias al auge de los precios del gas y los minerales, las principales fuentes de ingresos de Bolivia. Ahora la baja...

Una década atrás la zapatería de Abraham Rodríguez era un negocio en ascenso gracias al auge de los precios del gas y los minerales, las principales fuentes de ingresos de Bolivia. Ahora la baja demanda lo ha obligado a despedir a casi todos sus empleados porque no puede pagarles el sueldo.

“Mi vida era mejor hace 10 años, había ventas”, se lamentó Rodríguez en su pequeño taller en un populoso barrio de La Paz.

Rodeada de naciones que han atravesado crisis, Bolivia es un raro ejemplo de estabilidad económica y crecimiento, incluso cinco años después del fin del auge de las materias primas que ayudó a sacar a millones de la pobreza en la nación más pobre de Sudamérica.

No obstante, expertos y sectores productivos han sugerido ajustes al presidente Evo Morales, que busca un cuarto mandato consecutivo y ha advertido que un cambio traería caos.

Durante el auge económico Rodríguez transformó su zapatería individual en un pequeño taller. “Hoy el contrabando y la libre importación nos han quitado mercado y apenas puedo fabricar una docena de calzados a la semana”, dijo.

Según la Confederación de Micro y Pequeña Empresa, 45.000 talleres cerraron en los últimos años por la pérdida de mercado por la libre importación y el contrabando que, según los empresarios, provoca pérdidas anuales por más de 2.000 millones de dólares, un 5% del Producto Interno Bruto (PIB).

Miles de obreros migraron al comercio o pasaron a la informalidad, que representa poco más del 50% de la economía global, una de las más grandes del continente.

También las grandes industrias sienten el bajón. En el primer trimestre de este año las 65 empresas más grandes reportaron una caída de 16% en sus ingresos. La agroindustria fue la más golpeada. A la baja estacional de los primeros meses se ha sumado la caída de ingresos por exportaciones de gas y la reducción del mercado, explicó el economista Hugo Siles, de la Cámara Nacional de Industrias.

Bolivia exporta la mayor parte de su gas a Argentina y Brasil, pero sus vecinos no pasan por el mejor momento. Los argentinos están frustrados por la recesión, una fuerte depreciación de su moneda y una creciente inflación. En tanto, el presidente brasileño Jair Bolsonaro lucha para avanzar en su agenda de reformas y también enfrenta una crisis en su moneda.

“Argentina y Brasil han tenido devaluaciones fuertes y eso les generó mayor competitividad en sus exportaciones. Bolivia mantiene desde hace ocho años una cotización fija y estable frente al dólar, lo cual genera que las industrias que tienen un alto componente de insumo nacional se vean afectadas por las importaciones y el contrabando”.

El déficit fiscal ha crecido en los últimos seis años hasta cerrar en 2018 en el equivalente al 7% del PIB. Ello, sumado a la baja inversión privada, una rápida disminución de las reservas, el aumento de la deuda pública y una economía dependiente de las materias primas están provocando “tensión” en la política económica, opinó el experto en deuda externa y derechos humanos de la ONU, Pablo Bohoslavsky, quien estuvo recientemente en el país evaluando el desempeño económico a pedido del gobierno.

“El tipo de cambio fijo para controlar la inflación conlleva un aumento en los precios de importación y un creciente déficit en balanza de pagos”, según el experto.

La deuda externa se elevó en marzo a 10.000 millones de dólares (25% del PIB), lo que equivale a que cada boliviano debe 900 dólares.

Sin embargo, el presidente del Banco Central, Pablo Ramos, descartó una devaluación. “El poder adquisitivo depende del nivel de precios. Estamos con inflación baja (0,6% en lo que va de 2019). Esta estabilidad de precios garantiza el poder de compra y debemos mantenerla”, dijo a The Associated Press.

Hasta hace unos meses Morales decía que la economía estaba “blindada”, pero recientemente su ministro de Economía, Luis Arce, admitió que la crisis de Brasil afectará los ingresos.

La exportación de gas a ese país, principal mercado del energético boliviano, cayó desde 2014 cuando alcanzó un pico de 31 millones de metros cúbicos por día a 23,8 millones diarios en 2017 por una menor demanda, pero también por una declinación de la producción y la falta de exploración de nuevas reservas, según informes oficiales.

A pesar de los pronósticos, el gobierno es optimista y apuesta a la continuidad. Desde 2005 la economía ha crecido en torno del 4% anual con un pico de 6,8% en 2013, cuando concluyó la buena racha de precios. El Fondo Monetario Internacional estimó que este año Bolivia será el país con mayor crecimiento en Sudamérica con 4%. Las reservas y los créditos externos, sobre todo de China, están apalancando el crecimiento.

Pero los expertos advirtieron sobre el crecimiento de la deuda externa y el rápido descenso de las reservas, que de 15.123 millones de dólares en 2014 pasaron a 8.000 millones en marzo pasado.

Desde que Morales asumió el gobierno en 2006 la economía creció cuatro veces y el PIB per cápita pasó de 1.010 a 3.862 dólares anuales. La nacionalización de los hidrocarburos redujo la inequidad y mejoró la distribución de la riqueza, pero el efecto fue una caída en las inversiones extranjeras que afecta sobre todo a la exploración.

Para expertos y empresarios, ajustes graduales en la política vigente ayudarán a un aterrizaje suave en un contexto externo adverso y evitarían una crisis como la de los años 80 cuando Bolivia registró una hiperinflación.

Morales advirtió que si no es reelegido en octubre, Bolivia podría romper su estabilidad y regresar a un pasado de turbulencias económicas influenciadas por las políticas de las organizaciones internacionales.

"Antes, el BM (Banco Mundial) y el FMI decidían el destino económico de Bolivia. Nuestro país era manejado como una colonia... Ahora el pueblo boliviano decide su futuro”, dijo Morales recientemente en Twitter.