Invitan a Panamá y Costa Rica a apoyar en crisis migratoria

Panamá y Costa Rica fueron invitados el miércoles a que se involucren en los esfuerzos para frenar la emigración ilegal desde América Central hacia el norte, según se acordó en una reunión de...

Panamá y Costa Rica fueron invitados el miércoles a que se involucren en los esfuerzos para frenar la emigración ilegal desde América Central hacia el norte, según se acordó en una reunión de ministros del Interior centroamericanos con el secretario interino de Seguridad Nacional estadounidense, Kevin McAleenan.

Tras culminar el séptimo encuentro de funcionarios de esa cartera del llamado Triángulo del Norte de Centroamérica _integrado por Guatemala, El Salvador y Honduras_, el ministro guatemalteco del ramo, Enrique Degenhart, explicó que desean que sus homólogos de Panamá y Costa Rica los acompañen a Washington en julio para volver a reunirse con McAleenan.

El objetivo, según Degenhart, es que esos países se integren al equipo regional y que “podamos empezar a darle un proceso de contención más integral a todas las estrategias”. Dijo que también se buscará el apoyo de Colombia.

Panamá enfrenta actualmente un nuevo repunte en el flujo migratorio por su peligrosa frontera sur con Colombia. En lo que va del año, miles de migrantes procedentes de Haití, Cuba, África y Asia han cruzado la inhóspita selva del Darién e ingresado a Costa Rica para seguir hacia Norteamérica.

Otro de los puntos acordados en la reunión fue poner en práctica la aplicación de pruebas de ADN a los menores migrantes con el objetivo de evitar que algunas personas se hagan pasar por sus parientes sin serlo.

“Compartimos a nivel regional la aplicación de las pruebas de ADN para los menores de edad”, explicó. “No tenemos la fecha de arranque porque hay una serie de protocolos. Creo que la parte importante es resaltar el hecho que vamos a tener resultado de estas pruebas en 90 minutos; esta es tecnología que nos está compartiendo Estados Unidos”.

El funcionario guatemalteco estuvo la semana pasada en territorio estadounidense y observó la aplicación de las pruebas de ADN. Agregó que el 30% de las personas que decían ser familiares de los menores no lo eran, por lo que en esos casos se inició un proceso legal.

McAleenan dijo que el fin de las pruebas de ADN es proteger a los niños.

“Nos preocupa mucho porque estos adultos están trayendo niños que no son los suyos con la expectativa de quedarse en Estados Unidos”, señaló. “En mayo tuvimos casi 60.000 niños como parte de unidades familiares que llegaron. Nos gastamos 400 millones de dólares este año en asistencia médica, frazadas, comida adecuada para los niños en nuestras instalaciones”.