Acusan a pareja de California de esclavizar a guatemaltecas

Una pareja del norte de California obligaba a una mujer guatemalteca y a sus dos hijas menores de edad a trabajar durante varias horas en un restaurante y un servicio de limpieza a cambio de un...

Una pareja del norte de California obligaba a una mujer guatemalteca y a sus dos hijas menores de edad a trabajar durante varias horas en un restaurante y un servicio de limpieza a cambio de un sueldo exiguo o nulo, afirmaron fiscales federales.

Los fiscales desprecintaron la acusación después de los arrestos de Nery Martínez Vásquez y Maura Martínez, ambos de 50 años de edad y residentes de Shasta Lake, ubicado unos 270 kilómetros (170 millas) al norte de Sacramento.

La pareja, quienes son guatemaltecos naturalizados, se encuentra detenida por cargos de asociación delictuosa, trabajos forzados y dar albergue a migrantes con fines de lucro, acusaciones que conllevan una sentencia máxima de 20 años en prisión.

De acuerdo a la fiscalía, la pareja llevó a la mujer y a sus hijas a Estados Unidos en 2016 utilizando una visa temporal de visita. Pero enfrentan cargos de albergar a migrantes después de que las visas expiraron y la pareja les impuso a las mujeres una deuda falsa de 12.000 dólares para evitar que volvieran a Guatemala.

Aparentemente, los acusados también separaron a la madre de sus hijas, las amenazaron con ser arrestadas y las sometieron a maltrato físico, psicológico y verbal, incluyendo golpear a las dos jóvenes con un palo.

La abogada de Maura Martínez, Tasha Paris Chalfant, se negó a comentar. Mark Reichel, quien representa a su esposo, no hizo declaraciones. Un juez presentó sus declaratorias de inocencia a nombre de ambos.

La pareja operaba un restaurante llamado Latino’s además del servicio de limpieza y lavado de alfombras Redding Carpet Cleaning & Janitorial Services, según la acusación formal.

Le prometieron a la mujer “una vida más cómoda para su familia, incluyendo un salario justo y oportunidades de educación para sus hijas”, alega la fiscalía.

La mujer y su hija mayor fueron obligadas a trabajar jornadas de 12 horas los siete días de la semana a cambio de un “pago miserable, muy por debajo del salario mínimo”, mientras que la hija menor debía trabajar varias horas al día, siete días a la semana, sin recibir un salario, señalaron los fiscales.

La mujer fue obligada a vivir en “un remolque en ruinas, sin calefacción, aire acondicionado ni agua corriente”, señalaron las autoridades. Era humillada enfrente de sus hijas y forzada a comer las sobras.

Los maltratos llegaron a su fin en febrero de 2018, según la imputación, pero las autoridades no detallaron qué sucedió con la mujer y sus hijas. El gobierno también incautó la propiedad de los dos acusados.