Ambientalistas cambian el avión por el tren

Hay un receso escolar por el verano y la abogada sueca Pia Bjorstrand, su esposo y sus dos hijos cargan mochilas, listos para abordar el primero de varios trenes que van a tomar para recorrer el...

Hay un receso escolar por el verano y la abogada sueca Pia Bjorstrand, su esposo y sus dos hijos cargan mochilas, listos para abordar el primero de varios trenes que van a tomar para recorrer el norte de Europa.

La familia es parte de un pequeño pero creciente movimiento que ha decidido no viajar en avión porque produce altos niveles de emisiones de gas con efecto invernadero. Si bien los expertos afirman que combatir el cambio climático requiere medidas más amplias y osadas de los gobierno de todo el mundo, muchas personas están haciendo lo que pueden, incluso cambiando viejos hábitos de viaje.

La tendencia se nota particularmente en Suecia, donde gente como la ambientalista adolescente Greta Thunberg ha exhortado a los turistas a darle la espalda a los aviones por las emisiones que producen.

“Yo estoy consciente de los problemas del clima desde hace diez años, pero no pensaba en el daño de los aviones como lo hago ahora”, dijo Bjorstrand mientras esperaba en un andén de la estación de trenes de Nykoping en el este de Suecia. “No sabía que tenía un impacto tan grande y volaba a todos lados”.

Las aerolíneas afirman que los aviones representan apenas el 2% de las emisiones de gases con efecto invernadero que genera el hombre y que aparatos cada vez más eficientes usan la misma cantidad de combustible por pasajero que un auto con la mitad del tanque lleno.

En el 2013, las aerolíneas comerciales emitieron 710 millones de toneladas de dióxido de carbono. Este año, la organización IATA, que representa ese sector, pronostica que las emisiones llegarán a los 927 millones de toneladas, más que el total producido por un país industrializado como Alemania. Estas cifras no incluyen otros factores que según los científicos aumentan el efecto invernadero asociado con los vuelos.

Los aviones salen perdiendo sobre todo en comparación con los trenes, en particular en países como Suecia, que tienen mucha energía renovable.

El viaje de Bjorstrand de Nykoping a Copenhague genera 2,4 kilos (5,3 libras) de dióxido de carbono, según una calculadora online creada por el Instituto de Energía y Estudios del Medio Ambiente. Esto comparado con los 118 kilos (260 libra) que produce un avión.

Esas cantidades representan un buen porcentaje de los 2.000 kilos anuales por persona que serían sustentables, de acuerdo con los científicos.

El viaje en tren toma mucho más tiempo --cinco horas y media comparado con las tres horas en avión, incluidos los traslados a y de el aeropuerto--, pero a la familia no le importa. Oscar, de nueve años tendrá mucho tiempo para leer sus historietas y Gabriel, de 11, para leer libros de historia o disfrutar de un hermoso paisaje verde, con lagos.

El año pasado los bosques suecos se incendiaron en medio de una ola de calor y esto concientizó a mucha gente acerca de los peligros del calentamiento global.

Fue en estos días en que Thunberg, por entonces de 15 años, comenzó a hacer protestas semanales frente al parlamento, a las que se plegaron numerosos adolescentes y adultos. La muchacha es hoy una celebridad entre los defensores del medio ambiente por sus emotivos discursos, su inteligente uso de las redes sociales y su disposición a tomar trenes para asistir a eventos en ciudades distantes como Roma, Viena o Londres.

El principal operador de servicios de trenes de Suecia, SJ, dice que en el 2018 vendió 1,5 millones de boletos más que en el año previo y que en los primeros tres meses del año en curso hubo un aumento del 12% en la cantidad de pasajeros.

No todo el mundo le ve sentido a este boicot de aviones y menos todavía a los esfuerzos por hacer ver mal a quienes viajan en avión.

Andres Levermann, científico del Instituto Potsdam de Investigaciones del Impacto en el Clima, dice que hay que reducir significativamente las emisiones, pero que es un error poner tanto énfasis en los aviones.

“Esto representa lo mismo que las ballenas para la biodiversidad”, sostuvo. “Es pura publicidad”.

Sería mucho más efectivo presionar a los políticos para que tomen medidas que reducen el impacto de toda la nación en lugar de hacer sentir mal a las personas, expresó Levermann.

Por ahora el grueso de los pasajeros no muestra interés en boicotear los aviones. Un estudio de la asociación de agentes de viajes de Alemania, DRV, indicó que apenas el 2% de los vuelos fue afectado el año pasado.

___

Frank Jordans informó desde Berlín. Mark Carlson (Bruselas) y Angela Charlton (París) colaboraron con este despacho.

___

Frank Jordans está en http://www.twitter.com/wirereporter