Durante la campaña presidencial del 2016, los partidarios de Donald Trump pedían constantemente que Hillary Clinton fuese encarcelada. Ahora los demócratas se plantean si pedir que Trump sea puesto detrás de las rejas.

Los legisladores demócratas adelantan varias investigaciones de Trump y los aspirantes a la nominación presidencial de ese partido sopesan cómo hacer frente a las irregularidades que se le imputan cuando ya no esté en la Casa Blanca.

Kamala Harris dijo en una entrevista difundida el miércoles que, de ser elegida presidenta, al Departamento de Justicia “no le quedará otra alternativa” que iniciar un proceso por obstrucción de la justicia cuando Trump entregue la presidencia. Otro aspirante, Pete Buttigieg, dijo que él también apoyaría una investigación.

La presidenta de la cámara baja Nancy Pelosi, por su parte, ha dicho que prefiere derrotar a Trump en las elecciones y después en todo caso verlo preso, pero no hacerle un juicio político en el Congreso, como exigen muchos demócratas.

Anunciar que radicarán cargos contra Trump después que deje la Casa Blanca es una maniobra arriesgada luego de que los mismos demócratas despotricaron contra los republicanos por politizar el Departamento de Justicia, como cuando amenazaron repetidamente con llevar a los tribunales a Hillary Clinton si ganaba la presidencia.

Las encuestas indican que el electorado en general no desea un juicio político.

Los comentarios de Harris y Buttigieg plantean interrogantes acerca de qué tan dispuestos están los demócratas a ignorar ciertas normas de comportamiento, como ha hecho Trump.

Harris parece ser la más radical y ha dicho que el Departamento de Justicia “debería” considerar enjuiciar a Trump por obstrucción de la justicia.

“Todo el mundo debería responder por sus actos”, declaró en una entrevista con NPR. “El presidente no está por encima de la ley”.

Buttigieg dijo a The Atlantic el miércoles que “en la medida en que haya un caso de obstrucción, sí, el Departamento de Justicia tiene que lidiar con eso”.

“Toda denuncia verosímil de una conducta delictiva debe ser plenamente investigada”, agregó.

El fiscal especial que investigó los manejos de Trump Robert Mueller dijo que no podía exonerar a Trump del cargo de obstrucción, pero tampoco podía radicarle cargos porque no tenía esa facultad. Harris sostuvo que ella ordenaría al Departamento de Justicia que reconsiderase esa política. Y Elizabeth Warren afirmó que la dejaría sin efecto de ser elegida presidenta.

Harris aseguró que no incidirá en el desenlace de un eventual juicio a Trump.

“Los hechos y la evidencia dictaminarán hacia dónde va el proceso”, manifestó.

Acotó, sin embargo, que “he visto llevar a juicio casos con mucha menos evidencia” que la que ofrece el informe de Mueller.

Mueller identificó una decena de situaciones que podrían ser consideradas obstrucción de la justicia, incluido el despido del director del FBI James Comey y el pedido que hizo Trump a Comey de que suspendiese una investigación del FBI de su ex asesor de seguridad nacional Michael Flynn.

Casi la mitad de los más de dos docenas de aspirantes demócratas a la presidencia están a favor de que se inicien procedimientos con miras a un posible juicio político.

Benjamin Wittes, de la Brookings Institution, escribió el miércoles una columna en la que dijo que los aspirantes a la presidencia deberían “evitar hacer posibles daños a la tradición de no perseguir a sus predecesores. Normalizar este tipo de retórica es extremadamente peligroso”.

Un alto dirigente republicano dijo que le parecía “bastante radical” el que un posible candidato demócrata comprometa al Departamento de Justicia para que investigue a Trump.

"Sospecho que se sienten muy ofendidos por la forma en que el FBI trató a Hillary Clinton”, expresó el senador John Cornyn.

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Los reporteros de la Associated Press Zeke Miller, Mark Sherman, Eric Tucker, Darlene Superville, Will Weissert (todos de Washington), y Hunter Woodall (Concord, New Hampshire) colaboraron en este despacho.