Luego de una jornada de protestas, gas lacrimógeno y enfrentamientos con la policía, estudiantes y activistas de Hong Kong prometieron el lunes continuar con sus manifestaciones en contra de un proyecto de ley de extradición que ha generado preocupación de una mayor influencia de China y de socavar las libertades civiles en la excolonia británica.

Los actos de violencia representaron la mayor escalada de la mayor crisis política en años para el territorio semiautónomo chino y obligó a demorar el debate legislativo de la polémica propuesta.

El estudiante universitario Louis Wong dijo que considera un éxito el bloqueo a las oficinas gubernamentales y al Consejo Legislativo porque aparentemente evitó que los legisladores leales a Beijing dieran impulso a enmiendas a un par de leyes que facilitarían el envío a China de personas sospechosas de delitos.

“Este es un espacio público y la policía no tiene derecho de impedir que permanezcamos aquí”, dijo Wong, mientras evaluaba una intersección repleta de basura en el vecindario Admirality que fue bloqueado por las fuerzas de seguridad después de que los manifestantes penetraron un cordón policiaco e ingresaron al complejo gubernamental.

“Permaneceremos hasta que el gobierno deseche esta ley y (el presidente de China) Xi Jinping cese en sus intentos de convertir a Hong Kong en una ciudad china más, como Beijing y Shanghái”, declaró.

Los manifestantes que se reunieron durante la noche del martes a las afueras del edificio de gobierno comenzaron a presionar a la policía a las primeras horas del miércoles, y los agentes respondieron con descargas de gas lacrimógeno y aerosol pimienta.

La multitud, de jóvenes en su mayoría, se desbordó hasta una importante avenida del centro, derribando barreras y enfrentándose con la policía. Cuando algunos de los manifestantes parecían penetrar un cordón montado alrededor del edificio, la policía inició con su respuesta.

Una protesta contra la medida de extradición el fin de semana atrajo a cientos de miles de personas, y la líder de Hong Kong, Carrie Lam, dijo el jueves en un comunicado que la manifestación pacífica se convirtió en una “descarada revuelta organizada”.

Durante una conferencia de prensa realizada mientras en el exterior se registraban escenas caóticas el miércoles, el comisionado de policía Stephen Lo Wai-chung dijo que “graves enfrentamientos” obligaron a la policía a utilizar gas pimienta, gas lacrimógeno, balas de goma y otras municiones no letales.

Los agentes también resultaron heridos, algunos de gravedad, debido a las piedras, botellas, señales de tránsito, barricadas y otros objetos que arrojaban los manifestantes. El portavoz de la policía Gong Weng Chun defendió el uso de gases lacrimógenos y municiones no letales, señalando que los agentes no habrían tenido que utilizarlas si no estuvieran enfrentando una amenaza de lesiones graves o, incluso de muerte.

Hasta las 10 de la noche del miércoles, al menos 72 personas habían sido trasladadas a siete hospitales, dos de ellas en condición grave, indicó la Autoridad de Hospitales de Hong Kong. De esas personas, 41 de ellas ya fueron dadas de alta.

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Los periodistas de Associated Press Raf Wober y Alice Fung en Hong Kong, Johnson Lai en Taipéi, Taiwán, Kevin Freking en Washington y Sally Jo en Seattle, contribuyeron con este despacho.