La lluvia cambia los planes de viaje del papa en Rumania

Las lluvias obligaron al papa Francisco a cancelar el sábado un viaje en helicóptero y hacer un retorcido viaje de tres horas a través de las montañas de Transilvania para poder visitar el santuario...

Las lluvias obligaron al papa Francisco a cancelar el sábado un viaje en helicóptero y hacer un retorcido viaje de tres horas a través de las montañas de Transilvania para poder visitar el santuario más famoso de Rumania, donde exhortó a los fieles rumanos y de la etnia húngara a trabajar juntos por su futuro.

Las tormentas obligaron a Francisco a cambiar sus planes de transporte y sumar un viaje de tres horas en auto por las serpenteantes carreteras de los Cárpatos, luego de que por seguridad se canceló un previsto viaje en helicóptero.

Las precipitaciones constantes empaparon a los entre 80.000 y 100.000 fieles que se congregaron para la misa al aire libre frente al santuario de Sumuleu Ciuc, dedicado a la Virgen María.

Las lluvias cesaron a medida que Francisco se acercaba. El pontífice hizo un rápido recorrido en su papamóvil entre los reunidos, muchos vestidos con ponchos. Sin embargo, el pontífice de 82 años parecía algo inestable o mareado después del viaje largo y se aferró a los brazos de los ayudantes mientras cruzaba un camino enlodado para llegar al altar y oficiar la misa.

En su homilía, Francisco elogió el tapiz multicultural y multilingüe que compone Rumania y le pidió a su pueblo dejar de lado las divisiones del pasado en aras de "viajar juntos".

Los derechos de alrededor de 1,2 millones de personas de la etnia húngara en Rumania han estado en el centro de las disputas políticas entre Hungría y Transilvania durante décadas. Hungría perdió Transilvania en los tratados de paz después de la Primera Guerra Mundial, pero la región sigue siendo fuertemente húngara, tanto en cultura como en idioma.

Esas tensiones se reflejan a menudo en la incómoda relación entre las comunidades católica romana y grecocatólica de aquí. Los dos ritos constituyen la minoría católica del país, en su inmensa mayoría ortodoxo.

"Las situaciones complicadas y llenas de dolor del pasado no deben ser olvidadas ni negadas, pero tampoco deben ser un obstáculo o una excusa que se interponga en el camino de nuestro deseo de vivir juntos como hermanos y hermanas", declaró Francisco.

El pontífice ofició la misa en italiano, con traducción simultánea al rumano y al húngaro.

Después de la misa, cuando el tiempo mejoró, Francisco pudo ser trasladado en helicóptero de vuelta al aeropuerto, para tomar un vuelo al otro extremo del país, a la ciudad universitaria de Iasi, en el noreste, donde se reunirá con jóvenes rumanos.

El recorrido que efectuará Francisco por el país compensa el hecho de que San Juan Pablo II sólo pudo visitar la capital, Bucarest, en su histórica visita de 1999.

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Winfield reportó desde Roma