Fiat Chrysler propuso el lunes una fusión con la armadora francesa Renault a fin de crear la tercera automotriz más grande del mundo, con un valor de 40.000 millones de dólares, y combinar fuerzas en la contienda por fabricar vehículos eléctricos y autónomos.

La compañía fusionada transformaría a la industria global: Produciría alrededor de 8,7 millones de vehículos anualmente, rebasando a General Motors y ubicándose únicamente detrás de Volkswagen y Toyota.

Las acciones de ambas compañías registraron importantes ganancias una vez que se dio a conocer la noticia de la oferta, en la que los accionistas de ambas partes se dividirían la propiedad de la nueva armadora.

Renault acogió lo que describió como una oferta “amigable”. La junta directiva de la compañía se reunió el lunes en sus instalaciones a las afueras de París y posteriormente señaló que estudiarán la propuesta “con interés”. A través de un comunicado, Renault señaló que una fusión de este tipo podría “mejorar el impacto industrial de Renault y ser generador de valor adicional para la Alianza” con las automotrices japonesas Nissan y Mitsubishi.

La oferta de Fiat Chrysler se presenta en un momento crucial para Renault. La automotriz francesa ha querido una fusión total con Nissan, pero esos planes resultaron afectados por el arresto del director Carlos Ghosn, acusado de irregularidades financieras en Japón.

Ahora aumentan las preguntas en torno a la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi, que se combinan para fabricar más automóviles de pasajeros que cualquier otra compañía. Aunque Fiat Chrysler asegura que la fusión con Renault le haría un espacio a la alianza y les representaría ahorros, se desconoce la manera como las compañías japonesas podrían reaccionar a largo plazo a su vínculo con un socio de mucho mayor tamaño.

Las empresas automotrices han tenido mayor colaboración en los últimos años conforme aumenta la presión por realizar grandes inversiones en el desarrollo de vehículos eléctricos, autónomos y la conectividad. Los reguladores, en especial en Europa y China, presionan a las armadoras a producir vehículos eléctricos y cumplir con regulaciones más estrictas ligadas al combate al cambio climático, presión que incrementó después de darse a conocer los escándalos sobre emisiones y contaminantes en motores a gasolina y diésel.

Un acuerdo les representaría un ahorro de 5.000 millones de euros (5.600 millones de dólares) anuales para las compañías fusionadas, al compartir los gastos de investigación, compras y otras actividades, señaló Fiat Chrysler. Prometió que un pacto no involucraría ningún cierre de plantas, pero no discutió sobre posibles recortes de personal.

Las compañías se complementan a la perfección: Fiat Chrysler ejerce un dominio en los mercados de Estados Unidos y de camionetas, mientras que Renault tiene una gran presencia en Europa y en el desarrollo de vehículos eléctricos. Los analistas señalan que las dos empresas son débiles en China, que actualmente es el principal mercado automotriz a nivel mundial.

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Barry reportó desde Milán. Los periodistas de AP Yuri Kageyama, en Tokio; Sam Petrequin, en París y David Koenig en Dallas contribuyeron a este despacho.