El presidente de Francia Emmanuel Macron _una figura a favor de la Unión Europea_ y el dirigente del movimiento euroescéptico y de extrema derecha de Italia, Matteo Salvini, pugnaban el lunes por conseguir el papel del personaje más influyente del continente, luego de que las elecciones al Parlamento Europeo dejaron un hueco en el espectro político tradicional.

Los cuatro días de votaciones que concluyeron el domingo a lo largo y ancho de los 28 países miembros de la UE pusieron fin al dominio de los partidos de centroderecha y centroizquierda en el Parlamento, y colocaron a los partidos de derecha opuestos al bloque y a los ecologistas de izquierda como las fuerzas a vencer.

Con la mayor participación en 20 años, los votantes rechazaron las políticas convencionales de Francia, Alemania, Gran Bretaña e Italia.

Los resultados podrían hacer que gobernar Europa sea más complicado, dejando al Parlamento estancado en temas importantes a tratar, incluida la migración, un acuerdo comercial con Estados Unidos, el calentamiento global, la regulación de la industria tecnológica y, por supuesto, el Brexit.

El resultado de las elecciones ya dio pie a una lucha de poder.

En Francia, el partido de Macron perdió por poco ante la ultraderecha liderada por Marine Le Pen. Macron, cuyo partido estaba preparado para asegurar 21 escaños por 22 de la Agrupación Nacional de Le Pen, pasó el lunes reuniendo aliados previo a una cumbre el martes en Bruselas, con la esperanza de construir una coalición duradera a favor de la UE.

En Italia, el partido de Salvini, la Liga, obtuvo un tercio de los votos del país y se encamina a convertirse en uno de los partidos con mayor presencia en el Parlamento Europeo con 28 de los 751 escaños de la legislatura. Pero sus ambiciones llegaron más lejos.

Para el mediodía ya había hablado con Le Pen, con el primer ministro de Hungría Víktor Orbán _quien tiene una dura postura contra los migrantes_, y con el líder del Partido del Brexit Nigel Farage, y prometía reunir por sí solo a un grupo con una descripción contradictoria: una coalición internacional de nacionalistas.

“Queremos ser un grupo que tenga por lo menos 100 miembros y que tenga la ambición de ser por lo menos 150, si podemos superar los celos, simpatías y antipatías. Para crear una alternativa, entras al juego. No lo consigues rechazando algo por no considerarlo suficientemente bueno”, dijo.

El Partido Popular Europeo, de centroderecha, y los Socialistas y Demócratas, de centroizquierda, han dominado el parlamento con una mayoría combinada desde que se sostuvieron elecciones directas por primera vez en 1979. Mientras los resultados continúan llegando, el PPE se dirige a conseguir 180 escaños, menos de los 217 que obtuvo hace cinco años. Los Socialistas estaban enfilados a ganar 145, menos de los 187 que tenían.

En lo que describieron como la “ola verde” europea, los partidos ecologistas que buscan acciones contra el cambio climático tuvieron fuertes ganancias, sobre todo en Alemania. Otra formación convencional, el Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), que apoya el libre mercado y es respaldado por Macron, logró una mayor presencia en el Parlamento con 109 escaños, comparados con 68 en 2014.

Para que el Parlamento elija a un presidente de la Comisión Europea y apruebe proyectos de ley, se deben forjar nuevas alianzas que posiblemente serán incómodas y casi todas requerirán una combinación con el ALDE y los partidos verdes.

Figuras clave del PPE ocupan los puestos más importantes de las tres principales instituciones de la UE: el presidente del Parlamento, el de la Comisión Europea, y el del Consejo Europeo, el cual preside las cumbres de los mandatarios de Europa.

Un poco más del 50% de las más de 400 millones de personas que conforman el electorado de la UE emitieron su voto.

Aunque el verdadero poder de Europa continúa en las manos de los 28 países miembros, la influencia del Parlamento ha crecido. Ha ayudado a mejorar la seguridad aérea en Europa, a reducir el uso de plástico, a poner fin a los cargos por roaming dentro del bloque, a reforzar la privacidad de datos, y a recortar las emisiones de dióxido de carbono de los automóviles.

Steve Bannon, que ayudó a impulsar la campaña populista de Donald Trump para ganar las elecciones presidenciales de Estados Unidos, estaba en París el lunes para celebrar las victorias de los partidos con ideas afines a él en Europa y prepararse para la batalla que les espera.

“Ves una tendencia y definitivamente se trata de los nacionalistas contra los globalistas”, comentó.

Bannon predijo que la extrema derecha se impondrá al paralizar por completo al Parlamento Europeo.

“Todos los días serán como Stalingrado”, manifestó.

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Los periodistas de The Associated Press Lorne Cook y Mike Corder, junto con Colleen Barry en Milán, Sylvie Corbet en París, Jill Lawless en Londres, y Geir Moulson en Berlín, contribuyeron a este despacho.