Durante su visita a Japón, el presidente Donald Trump podrá tomar de ejemplo las calles de Tokio para exponer un punto delicado en las relaciones entre Estados Unidos y Japón: la ausencia de vehículos de fabricación estadounidense.

El superávit comercial de 70.000 millones de dólares de Japón con Estados Unidos es eclipsado por los 379.000 millones de China, y las tensiones comerciales entre Washington y Tokio son menos volátiles que la guerra de aranceles con Beijing.

Sin embargo, las disputas entre Japón y Estados Unidos son añejas e insuperables. Los analistas afirman que todavía esta distante el acuerdo bilateral con Tokio que Trump ha buscado desde que retiró hace dos años a Estados Unidos del TPP.

El primer ministro Shinzo Abe ha sido cuidadosamente cordial con Trump desde antes de que asumiera la presidencia, y esa cordialidad y el interés mutuo en el golf ha contribuido a mantener estable la relación bilateral.