Una monja de 77 años que les daba clases a mujeres y niñas pobres en la República Centroafricana fue decapitada, dijeron el miércoles las autoridades.

El cadáver de la hermana Inés Nieves Sancho fue hallado el lunes por la mañana en la aldea de Nola, en un área remota del suroeste cerca de las fronteras con Camerún y la República del Congo.

Las autoridades centroafricanas condenaron el asesinato, pero indicaron que pudiera no estar vinculado con la violencia sectaria entre milicias que estalló en el país en el 2013.

"En otras partes los que matan son los rebeldes, pero en Nola la gente mata para enriquecerse”, dijo Jean Marc Ndoukou, funcionario de la aldea ubicada a unos 135 kilómetros (83 millas) de Berberati, la tercera mayor ciudad del país y centro tradicional de la producción de diamante.

Las autoridades dijeron además que los asesinatos rituales no son raros en el área de Nola y que los perpetradores usualmente quedan impunes.

Ndoukou prometió que los atacantes de la monja, que no han sido identificados, serían castigados y el parlamento nacional pidió una investigación.

El miércoles, el papa Francisco encabezó un servicio de oraciones por Nieves Sancho, diciendo que la monja franco-española fue “asesinada bárbaramente” en el sitio donde enseñaba. El Vaticano dijo que ella había trabajado con los pobre durante décadas.

La violencia sectaria estalló en la República Centroafricana en el 2013 cuando milicias cristianas y animistas tomaron represalias contra civiles musulmanes luego de un período brutal bajo un gobierno rebelde musulmán. La violencia azotó la capital y el suroeste, donde un número indeterminado de musulmanes fueron asesinados mientras trataban de escapar a Camerún.

Una elección presidencial se realizó durante un período de relativa calma en el 2016, aunque la inestabilidad regresó más tarde a diversas áreas del país. Pese a varios acuerdos de paz, incluyendo un este año, el país sigue plagado por conflictos.

___

Los periodistas de la Associated Press Angela Charlton en París, Nicole Winfield en Roma y Krista Larson en Dakar contribuyeron.