Un tribunal en Tailandia ratificó una cuantiosa multa contra un activista británico demandado por una empresa de frutas cuyos empleados denunciaron abusos laborales.

Es uno de varios casos que subrayan la tendencia de corporaciones de hostigar a activistas laborales y de derechos humanos mediante costosos casos judiciales.

El tribunal Prakanong de Bangkok ratificó la multa de 10 millones de bahts (313.000 dólares) contra el británico Andy Hall.

El activista apeló la decisión de marzo del 2018 que hallaba a Hall culpable de difamación y le ordenaba pagarle a la Natural Fruit Co. Ltd., una compañía tailandesa de envases de piña.

La demanda es una de varias generadas tras un reporte escrito por Hall en el 2013 para la organización finlandesa de defensa de consumidores Finnwatch, en que se incluyen denuncias de obreros de Myanmar de que Natural estaba cometiendo abusos y violando las leyes laborales.

Otro tribunal de apelaciones el año pasado desestimó una demanda contra Hall bajo acusaciones similares y aceptó que tales denuncias debían ser publicadas.

"Consultaré con mis abogados para apelar el fallo ante la Corte Suprema de Tailandia. Si bien respeto el fallo emitido hoy, estoy decepcionado por la decisión”, declaró Hall en un comunicado por correo electrónico. "Mi activismo de más de una década en Tailandia ha buscado únicamente defender los derechos de millones de trabajadores migrantes que están en el país”.

Añadió que “estoy dispuesto a una reconciliación para poner fin, de una vez por todas, a este ciclo irracional de litigios”.

Su abogado, Nakhon Chomphuchat, calificó la demanda como "una acción típica de los capitalistas indiferentes a los derechos humanos. Creen que a menos que la ley diga explícitamente que están violando los derechos humanos, nadie les puede acusar de ello”.

Añadió que posiblemente no podrán presentar la apelación porque las tarifas del tribunal son muy altas.

Natural Fruit Co. no contestó llamadas pidiéndole comentario.