Polvo eres y en polvo te convertirás.

El gobernador Jay Inslee promulgó el martes una ley que convierte a Washington en el primer estado en aprobar que los restos humanos se conviertan en composta como alternativa a la inhumación y la cremación.

La ley permite que instalaciones certificadas ofrezcan "descomposición natural orgánica", que mezcla restos humanos con residuos como trocitos de madera y paja, y los convierte en unas dos carretillas de abono en un lapso de varias semanas.

Los seres queridos de los fallecidos pueden guardar la tierra para esparcirla de la misma manera que otras personas lo hacen con las cenizas de alguien cremado, o incluso utilizara para plantar vegetales o un árbol.

“Le da un significado y un uso a lo que les sucede a nuestros cuerpos después de la muerte”, dijo Nora Menkin, directora ejecutiva de People Memorial Association, un grupo de Seattle que ayuda a las personas a planear funerales.

Simpatizantes de la ley aseguran que el método es una mejor alternativa para el medio ambiente que la cremación, que libera dióxido de carbono y partículas en el aire, y que la inhumación tradicional, en la que a los restos se les extraen los fluidos y se rellenan de formaldehído y otros químicos que pueden contaminar el subsuelo, para después ser colocados en un ataúd prácticamente indestructible que ocupa terrenos.

“Tu despedida final es un gran peso para el planeta y el medio ambiente”, dijo el senador Jamie Pedersen, el demócrata que patrocinó la medida.

Señaló que la iniciativa fue inspirada por su vecina, Katrina Spade, quien era una estudiante de arquitectura en la Universidad de Massachusetts, campus Amherst, cuando comenzó a investigar sobre la industria funeraria. Se le ocurrió la idea de producir composta humana, basándose en una añeja práctica que utilizan los granjeros para desechar los restos de ganado.

Modificó el proceso y encontró que utilizando astillas, alfalfa y paja se creaba una mezcla de nitrógeno y carbono que acelera la descomposición natural una vez que los restos se coloquen en un depósito a temperatura y humedad controladas.

Un proyecto piloto en la Universidad de Washington State puso a prueba la idea el año pasado en seis cuerpos, todos donados por personas que, según Spade, querían ser parte del estudio.

En 2017, Spade fundó Recompose, una compañía que trabaja para llevar el concepto al público.

La ley entrará en vigor en mayo de 2020.