El Salvador: hasta 30 años de prisión para viudas de negro

Un tribunal salvadoreño condenó el viernes a penas de hasta 30 años de cárcel a siete miembros de la pandilla Mara Salvatrucha (MS13) que estaban vinculados a una estructura criminal conocida como...

Un tribunal salvadoreño condenó el viernes a penas de hasta 30 años de cárcel a siete miembros de la pandilla Mara Salvatrucha (MS13) que estaban vinculados a una estructura criminal conocida como “Viudas de Negro”. Se les acusa de reclutar mujeres para obligarlas a casarse y luego asesinar a los esposos para cobrar los seguros de vida.

Un juzgado de San Salvador sentenció a los imputados por los delitos de tratada de personas y agrupaciones ilícitas, pero los absolvió en los delitos de estafa y proposición de homicidio.

El Ministerio Público presentó los testimonios de mujeres que fueron obligadas participar en la macabra trama y que ahora tienen la protección de las autoridades por temor a las represalias de los pandilleros.

Una de las mujeres que presentó su testimonio y fue identificarda con la clave “Mateo”, reveló detalles de cómo llegó a trabajar en la casa de Esmeralda Aravel Flores Acosta y cómo después fue obligada a casarse el 23 de julio de 2014 con Edgar Gutiérrez, quien dos meses después fue asesinado.

Flores Acosta y Wílber Javier Cáceres, identificados como los cabecillas de la estructura criminal, pagarán 30 años de cárcel. Otros dos señalados recibieron 25 años y tres personas más, 15.

Los detalles de la sofisticada operación de los pandilleros llegaron a oídos de la justicia gracias a las declaraciones de una de las víctimas, quien logró escapar y está bajo resguardo de la Fiscalía General.

Según las investigaciones, Flores Acosta contrataba a mujeres para realizar trabajos domésticos pero luego bajo amenaza de muerte las obligaba a casarse con hombres a los que engañaban haciéndoles creer que se estaban casando con una ciudadana de Estados Unidos, lo que les permitiría emigrar a aquel país de manera legal.

Los hombres eran timados para que contrataran un seguro de vida argumentando que era un requisito de las autoridades migratorias para comprobar un compromiso de vida entre los esposos y una garantía económica para la mujer. Días después de la boda, las mujeres eran obligadas a regresar a la casa de la Mara Salvatrucha, donde seguían siendo explotadas, mientras los hombres eran asesinados.

Los matrimonios de las "Viudas de Negro" finalizaban al cabo de un mes o un poco después. A las mujeres se les informaba que sus maridos habían muerto y se les exigía reclamar el cuerpo en la morgue, encargarse de los trámites del sepulcro y pedir a la fiscalía que investigara el crimen. Concluido el papeleo legal las mandaban a cobrar el seguro del que eran beneficiarias. En todos los casos, las mujeres eran acompañadas por miembros de las pandillas.