Una docena de países y grandes empresas tecnológicas como Facebook, Google y Twitter prometieron el miércoles encontrar la manera de impedir que se usen las plataformas de internet para difundir el odio, organizar grupos extremistas y transmitir actos terroristas.

Gobernantes encabezados por el presidente francés Emmanuel Macron y directivos de empresas se reunieron en París para recopilar un conjunto de normas titulado “Llamada de Christchurch a la Acción”, por la ciudad de Nueva Zelanda donde un ataque a mezquitas en marzo cobró 51 vidas. Parte del ataque fue transmitido en vivo por Facebook, lo que provocó indignación generalizada y estimuló el debate sobre la regulación de las redes sociales.

El proyecto de acuerdo, elaborado por los gobiernos de Francia y Nueva Zelanda, busca impedir abusos similares por internet a la vez que insiste en que se deben conservar “los principios de un internet libre, abierto y seguro, sin comprometer los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

El documento fue aprobado por empresas tecnológicas como las estadounidenses Amazon, Facebook, Google, Microsoft, Twitter, YouTube, las francesas Qwant y DailyMotion, y la Fundación Wikimedia. Los países que lo respaldan son Francia, Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Canadá, Irlanda, Jordania, Noruega, Senegal, Indonesia y el organismo ejecutivo de la Unión Europea.

La Casa Blanca dijo que coincidía con el mensaje general de la “Llamada de Christchurch”, pero que no quería firmarla.

La reunión de París se realiza en momentos que las empresas tecnológicas se encuentran en un punto de inflexión. Los detractores las acusan de ser demasiado poderosas y refractarias a la regulación, y algunos han dicho que los gigantes como Facebook deben ser divididos. Europa encabeza una campaña global por la mayor regulación del manejo por las empresas de los datos de usuarios y material sujeto a derechos de autor. A su vez las tecnológicas presentan sus propias ideas en el intento de influenciar las medidas a adoptar.

En el acuerdo del miércoles, que no es legalmente vinculante, las empresas se comprometieron a aprobar medidas para impedir la difusión de contenido terrorista o extremista violento. Esto puede incluir la cooperación para crear tecnología o ampliar el uso de firmas digitales compartidas.

También prometieron tomar medidas para reducir el riesgo de transmisión en vivo de esos contenidos.

Y prometieron estudiar cómo los algoritmos suelen promover el contenido extremista. Así se encontrarían maneras de intervenir más rápidamente y dirigir a los usuarios hacia “alternativas positivas creíbles o narrativas en contrario”.

Facebook, la red social dominante y que enfrenta las críticas más duras por pasar por alto el abuso de los datos de consumidores y no bloquear las transmisiones en vivo de actos violentos, dijo que está endureciendo sus políticas para el streaming.

Facebook dijo que invertirá 7,5 millones de dólares en el mejoramiento de la tecnología para buscar videos y fotos que han sido manipulados para evitar su detección, un problema con que se enfrentó la red social utilizada por el agresor de Christchurch para transmitir la matanza en vivo.

La primera ministra neocelandesa Jacinda Ardern elogió el compromiso de Facebook. Dijo que ella vio involuntariamente el video del agresor de Christchurch cuando apareció automáticamente en su Facebook.

“Queda mucho por hacer, pero me complace que Facebook haya tomado medidas adicionales hoy... Espero una colaboración a largo plazo para volver más seguras las redes sociales”, dijo Ardenr, quien cumple un papel crucial en las reuniones de París.