Por estar preso, chileno no podrá recibir premio ambiental

El jefe mapuche chileno Alberto Curamil fue elegido como ganador del Premio Medioambiental Goldman 2019 por su papel como defensor del medio ambiente en la convulsionada región de La Araucanía, pero...

El jefe mapuche chileno Alberto Curamil fue elegido como ganador del Premio Medioambiental Goldman 2019 por su papel como defensor del medio ambiente en la convulsionada región de La Araucanía, pero no podrá recibirlo debido a que está preso por su supuesta participación en un robo.

El “lonko” --como se denomina localmente su posición entre su grupo indígena-- está encarcelado desde agosto del año pasado por su presuntamente haber formado parte del robo a una entidad financiera en abril de 2018 y está a la espera que en los próximos meses se inicie el juicio oral en su contra.

“La paradoja es que la comunidad internacional distinga a Alberto Curamil mientras aquí lo tienen encarcelado”, dijo el lunes a The Associated Press el abogado Rodrigo Román, defensor del activista. Agregó que en su hija recibirá el premio en su nombre. El activista estaba informado del premio con anticipación, dijo Román.

Curamil se hizo conocido por su oposición a dos proyectos hidroeléctricos, Alto Cautín y Doña Alicia, en la zona de Curacautín, 670 kilómetros al sur de Santiago, que habrían implicado desviar cientos de millones de litros de agua.

Finalmente, un tribunal de justicia de Temuco favoreció la lucha de Curamil y sus aliados al establecer que el proyecto Alton Cautín sufriría el desvío de sus aguas, mientras Doña Alicia fue desestimada por irregularidades en su evaluación ambiental.

El jurado que designa al ganador lo componen unos 150 expertos ambientalistas de más de 70 países.

La distinción fue creada en 1990 por los filántropos Richard Golman y Rhoda Golman, para destacar la importancia de los conflictos medioambientales en el mundo.

En la zona de La Araucanía, donde Curamil dio su lucha contra las hidroeléctricas y en defensa del río Cautín, se viven constantes atentados incendiarios y tomas de caminos rurales por parte de grupos que se oponen a la política oficial de restitución de pequeñas parcelas de terrenos entregadas a comunidades mapuches y que exigen la devolución de las extensas tierras de sus ancestros.

Sucesivos gobiernos respondieron copando la zona con policías antiterroristas que a menudo reprimen a comuneros disparando balines y lanzando con profusión gases lacrimógenos.

Los mapuches ocupaban lo que es hoy es Chile a la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XV y plantaron resistencia durante tres siglos, hasta que el Estado chileno en el siglo XVIII los empujó al sur con la fuerza de las armas.