Chile: mujer espera 34 años para ser reconocida legalmente

Tamara Lagos Castro esperó 34 años para ser reconocida como hija legítima de su padre, un izquierdista ejecutado durante la dictadura militar de Augusto Pinochet en Chile.La Corte Suprema desestimó...

Tamara Lagos Castro esperó 34 años para ser reconocida como hija legítima de su padre, un izquierdista ejecutado durante la dictadura militar de Augusto Pinochet en Chile.

La Corte Suprema desestimó un dictamen de la Corte de Apelaciones y acogió un recurso de protección del Instituto Nacional de Derechos Humanos en contra del Registro Civil, que no la reconocía como hija legal de Mario Lagos Rodríguez, asesinado meses antes de su nacimiento.

Que Lagos Castro no fuera reconocida como hija de Lagos Rodríguez le produjo “un importante perjuicio a lo largo de su vida”, dijo un comunicado del Instituto el miércoles.

Añadió que la actuación del Registro Civil al desconocer la filiación de la mujer “estableció una discriminación que va más allá de las diferencias que contempla la ley y, por consiguiente, afectó el derecho constitucional de igualdad ante la ley”.

La categoría de hijos legítimos e ilegítimos se eliminó en Chile en 1998 tras la aprobación en el Congreso de la llamada Ley de Filiación, que entró en vigor un año después.

Lagos Castro nació en plena vigencia de una ley chilena que establecía las categorías de hijo legítimo e ilegítimo y que, además de la discriminación social especialmente en la etapa escolar, señalaba a quienes nacían de una pareja no casada o con uno de ellos casado.

Además, los hijos naturales o ilegítimos tampoco eran considerados en el caso de que alguno de sus padres dejara una herencia.

Cuando se aprobó la Ley de Filiación el 70% de los niños y niñas eran hijos de una pareja casada. Dos décadas después, el 74,3% son hijos de parejas no casadas, según cifras del Registro Civil.

El informe oficial con el listado de los asesinados por causales políticas durante la dictadura de 1973 a 1990 indica que Lagos Rodríguez, obrero y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, fue bajado de un autobús del transporte público por agentes represivos en 1984. “Lagos descendió y fue ejecutado en el mismo lugar”, precisa.

Estaba casado, tenía un hijo y su esposa estaba embarazada cuando fue asesinado.