Las fuerzas afganas e internacionales mataron a más civiles que los insurgentes en los primeros tres meses del año, según dijo el miércoles Naciones Unidas. Es la primera vez que las muertes causadas por el gobierno y sus aliados superan a las de sus enemigos.

La macabra estadística refleja lo que muchos ven como un problema creciente en la brutal guerra afgana, en la que los civiles no mueren solo en enormes atentados suicidad y ataques insurgentes, sino también en el fuego cruzado cuando fuerzas afganas y de la OTAN persiguen a los milicianos.

Entre el 1 de enero y el 31 de marzo murieron 581 civiles, según el reporte de la Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán (UNAMA, por sus siglas en inglés), presentado en Kabul. Las fuerzas afganas y la OTAN fueron responsables de 305 de esas muertes. Los insurgentes dejaron más civiles heridos que las fuerzas de la coalición.

Casi la mitad de esas 305 muertes ocurrieron en ataques aéreos. Las operaciones de búsqueda de milicianos eran las siguientes en mayor número de víctimas mortales. Aunque el reporte no mencionaba en concreto a ningún miembro de la OTAN, las fuerzas estadounidenses realizan ataques aéreos cuando las tropas afganas piden asistencia

Más del 50% de los civiles muertos eran mujeres y niños, señaló Richard Bennett, director de derechos humanos de UNAMA.

“Estas tácticas han resultado en una alta proporción de muertes de civiles”, lo que aumenta la preocupación en la ONU, dijo en alusión a los ataques aéreos y operaciones de búsqueda.

“Cada muerte, cada herido es una tragedia para los civiles”, dijo Bennett. “Este sigue siendo un intenso conflicto y hay demasiados civiles muertos y heridos por todos los bandos”.

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, advirtió este año que sus tropas de tierra debían tener más cuidado en las operaciones de búsqueda para proteger vidas civiles.

El Talibán, que ahora controla casi la mitad del país, también ha instado a sus combatientes a evitar las bajas civiles en sus ataques casi diarios contra las fuerzas del gobierno.

Un cese el fuego sería la “mejor manera de poner fin al sufrimiento de los no combatientes”, según el coronel Dave Butler, portavoz militar estadounidense.

Pero los talibanes se han negado a negociar directamente con el gobierno de Ghani, si bien mantienen conversaciones con un enviado de paz estadounidense.

Butler dijo que a la OTAN también le preocupan las muertes civiles.

“Nos adscribimos a los estándares más estrictos de precisión y responsabilidad. Aspiramos a la precisión en todas nuestras operaciones”, dijo a The Associated Press.

El reporte de Naciones Unidas del año pasado fue el primero en mostrar un aumento drástico en las muertes de civiles a manos de fuerzas progobierno, incluidas más de 1.000 personas fallecidas en ataques aéreos, la cifra más alta desde que Naciones Unidas empezó a llevar la cuenta hace 10 años.

En septiembre del año pasado, Masih Rahman perdió a toda su familia _su esposa, cuatro hijas, tres hijos y cuatro sobrinos_ cuando una bomba destrozó su casa en la aldea de Mullah Hafiz, en el distrito de Jaghatu, en la provincia central de Maidan Wardak.

“No es solo mi familia, hay docenas de familias como la mía que se han perdido en bombardeos”, dijo el martes en una entrevista.

Rahman, que trabajaba en Irán en el momento del ataque, culpó tanto a las fuerzas progobierno como a los talibanes, señalando que había una prisión gestionada por el Talibán apenas a 400 metros de la casa.

Ha pedido una compensación de Naciones Unidas y su caso a la Comisión Independiente afgana de Derechos Humanos, que sacó su propio reporte de bajas civiles el martes.

Según la Comisión, 11.212 civiles resultaron heridos o muertos entre el 31 de marzo de 2018 y el 31 de marzo de este año. En los últimos 10 años de una guerra que ya lleva 17 en marcha han muerto 75.316 civiles afganos, añadió el organismo.

“Un estremecedor número de civiles siguen muriendo y sufriendo mutilaciones cada día”, dijo Tadamichi Yamamoto, representante especial del secretario general de la ONU en Afganistán.

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NOTA DEL EDITOR: Se ha corregido este despacho para indicar que según la comisión afgana, 11.212 civiles murieron o resultaron heridos, no solo sufrieron heridas, entre marzo de 2018 y marzo de este año.