La esposa de un alto dirigente del Ku Klux Klan fue sentenciada el viernes a cadena perpetua, tras confesar que mató a tiros a su esposo y no su hijo, al que le echó la culpa inicialmente.

Malissa Ancona fue sentenciada tras un acuerdo mediante el cual ella se declaró culpable de homicidio no premeditado, alterar pruebas y abandonar un cadáver por la muerte de Frank Ancona Jr. en febrero de 2017, reportó el diario St. Louis Post-Dispatch.

La víctima, quien se había identificado como un alto dirigente del KKK, hace poco le había pedido el divorcio a su esposa, de acuerdo con funcionarios y archivos en los tribunales.

Malissa Ancona inicialmente reportó a su esposo como desaparecido. Una familia de pescadores halló el cadáver días después cerca de un río en el sureste de Missouri.

Luego ella dijo que su hijo, Paul Jinkerson Jr., le había disparado a su padre mientras éste dormía con una pistola 9 mm y aceptó testificar en su contra.

Jinkerson fue acusado de los mismos cargos que su madre, pero el viernes ella dijo que su hijo no tuvo nada que ver con el asesinato en sí, sino que sólo le ayudó a limpiar el lugar del crimen y a deshacerse de los restos.

"Yo hice los disparos que mataron a mi esposo", dijo a la jueza de circuito Wendy Wexler Horn.