Argelinos vuelven a la calle, crece malestar hacia líderes

Un sinnúmero de argelinos manifestaron en las calles de la capital el viernes, pese a ser reprimidos con chorros de agua a presión en medio de un gran despliegue policial, e insistieron que su...

Un sinnúmero de argelinos manifestaron en las calles de la capital el viernes, pese a ser reprimidos con chorros de agua a presión en medio de un gran despliegue policial, e insistieron que su revolución no ha terminado solo porque el presidente ha dimitido.

La manifestación fue mayormente pacífica _como el movimiento de ocho semanas en general_ pero la tensión fue mayor que lo normal.

La policía resguardó los bulevares y revisó todos los vehículos que entraban a Argel. Los organizadores animaron a los argelinos a unirse a la manifestación en Argel y otras ciudades para mostrar que la dimisión del expresidente Abdelaziz Bouteflika no es suficiente, y que quieren un cambio político integral.

Al inicio de la manifestación hubo escaramuzas cerca del correo central, que se ha convertido en el símbolo del movimiento prodemocracia.

Policías antimotines formados en filas comenzaron a retroceder del área, bajaron la guardia desprotegiéndose el rostro y guardaron sus porras, aparentemente para distender la situación. La muchedumbre estalló en aplausos mientras las camionetas van policiales se retiraban, gritando, "¡La policía con el pueblo!"

Luego, sin embargo, reporteros de The Associated Press vieron que la policía reprimió con chorros de agua a presión a manifestantes que iban rumbo al correo central. No quedó claro qué causó esta medida.

La calle estaba llena de manifestantes que ondeaban banderas argelinas. Los manifestantes gritaron, "¡Autoridades - Asesinos!" y rodearon un camión hidrante, y algunos de ellos aparentemente golpearon el vehículo.

La mayoría de la ira estaba dirigida hacia Abdelkader Bensalah, quien esta semana fue nombrado presidente interino y anunció que las elecciones serían el 4 de julio.

La gente también parecía enojarse cada vez más con el jefe del ejército, el general Ahmed Gaid Salah, pieza instrumental en la dimisión de Bouteflika que luego respaldó a Bensalah, considerado parte del antiguo régimen.