El presidente ruso Vladimir Putin recibió el lunes a su contraparte de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, para hablar de la situación en Siria y de la manera en que los dos países podrían fortalecer sus relaciones económicas.

Al recibir a Erdogan en el Kremlin, Putin dijo que hablarán sobre la construcción de un gasoducto que irá de Rusia a Turquía, y la construcción de una planta eléctrica conjunta y otros proyectos económicos.

Rusia y Turquía han coordinado su estrategia en Siria, donde forjaron un acuerdo en septiembre para crear una zona desmilitarizada en la provincia norteña de Idlib. El acuerdo evitó que hubiera una ofensiva del ejército sirio que provocó inquietudes sobre que podría ocasionar una catástrofe humanitaria.

Rusia e Irán apoyan al presidente sirio Bashar Assad, mientras que Turquía ha apoyado a los rebeldes durante la guerra de ocho años. Pero aun así los tres países han tratado de buscar un acuerdo de paz para Siria, a fin de reducir la influencia de Estados Unidos en la región.

Rusia y Turquía se oponen a la presencia de las fuerzas armadas estadounidenses en Siria y celebraron el anuncio del presidente Donald Trump sobre retirará a sus elementos.

En declaraciones al inicio del encuentro, Putin también se refirió al comercio de armas como un punto importante de cooperación.

Turquía ha logrado un acuerdo para comprar el sistema antimisiles ruso S-400, el primer acuerdo de su tipo para un miembro de la OTAN, y ha ignorado exigencias de Estados Unidos de abandonar ese arreglo.

Erdogan anunció el viernes que las entregas del S-400 comenzarán en julio. Destacó que Estados Unidos había ofrecido venderle el sistema estadounidense de defensa aérea, Patriot, pero que la oferta no era tan buena como la rusa.

Estados Unidos y otros aliados de la OTAN han declarado que el S-400 no es compatible con los sistemas armamentistas de la alianza. Washington ha expresado temores de que su uso por Turquía pondrá en riesgo los aviones de combate estadounidenses F-35 que Turquía está por recibir.