Al menos 13 personas murieron en enfrentamientos entre fuerzas gubernamentales e insurgentes en la parte noroeste de Siria, informaron el domingo activistas de la oposición y la prensa estatal siria.

Un aumento en la violencia está poniendo a prueba una tregua patrocinada entre Rusia y Turquía desde septiembre que ha evitado una ofensiva del gobierno en Idlib, gobernado por insurgentes, y en las áreas circundantes. En esta zona viven 3 millones de personas.

El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos y socorristas conocidos como Cascos Blancos dijeron que los bombardeos del gobierno mataron al menos a ocho personas el domingo en las ciudades de Saraqeb y Nairab, en el este de Idlib.

Maher Younis, director de un hospital local, dijo a la televisora estatal Ikhbariya que los insurgentes mataron al menos a cinco personas cuando lanzaron misiles contra la ciudad de Massyaf en la provincia adyacente de Hama.