Nueva muestra en Berlín revisa la República de Weimar

Una nación dividida, marcada por una creciente desigualdad, nuevos medios masivos y el auge de la política populista.¿Suena familiar?La República de Weimar (1919-1933), la primera democracia de...

Una nación dividida, marcada por una creciente desigualdad, nuevos medios masivos y el auge de la política populista.

¿Suena familiar?

La República de Weimar (1919-1933), la primera democracia de Alemania, está considerada desde hace tiempo como una lección sobre el fracaso de la política. Recientemente también se ha presentado como una historia de advertencia para el presente.

La Alemania de Weimar emergió de las ruinas de la I Guerra Mundial como una nación derrotada que intentaba reinventarse en medio de la inestabilidad económica y social. Terminó con el Partido Nazi de Adolf Hitler en el poder, persiguiendo a las minorías y llevando al país a otra guerra devastadora.

Cien años más tarde, una nueva exposición en Berlín se cuestiona la imagen sobre que el desastre político y económico de la época era inevitable, llamando la atención sobre el impacto duradero de la República de Weimar.

Entre los 250 objetos de la muestra en el Museo de Historia Alemana de Berlín hay carteles de campaña que reflejan los debates políticos de la época, desde la lucha por una educación secular a un debate sobre la expropiación de la aristocracia alemana.

Una cocina que llama la atención por su aspecto moderno alude a los esfuerzos de los diseñadores de la época por acomodar las necesidades de las mujeres trabajadoras y la influencia internacional de tendencias como la Bauhaus.

Grabaciones de radio de personas destacadas, como el físico Albert Einstein, muestran el revuelo en torno a ese nuevo medio de comunicación y la forma en la que aceleró el ritmo de las noticias, para bien o para mal.

Avisos sobre planificación familiar (“¡No se lance a ciegas al matrimonio!”) y fragmentos de películas de la década de los años 20 sobre relaciones homosexuales reflejan la nueva confianza de una generación dispuesta a desafiar las normas sexuales.

La colección también apunta a los tiempos oscuros que estaban por llegar. Hay armas militares que llegaban a las calles y alimentaban la inestabilidad que terminaría en cientos de asesinatos políticos. Hay fotografías de gente desesperada que vagaba por las calles con carteles pidiendo empleo, en un momento en el que los precios de la comida se dispararon y el hambre acechaba a las familias de clase media.

Si el periodo de Weimar ofrece alguna lección para el presente, es que la democracia no debe darse por sentada, dijo Raphael Gross, director del Museo de Historia Alemana. Y si bien la democracia es el gobierno de la mayoría, la voluntad de llegar a compromisos es crucial para que de verdad sirva a todos y evitar la llegada de una dictadura popular, afirmó.

“Parte de la democracia es ser consciente de que por mucho que uno esté convencido de su postura, nadie puede estar tan confiado en tener la verdad como si fuera Dios”, señaló.