Francia: Chalecos amarillos protestan por 21er fin de semana

Un número menor de manifestantes marchó el sábado por calles de Francia en el 21er fin de semana consecutivo de protestas del movimiento de los chalecos amarillos, miles de los cuales se movilizaron...

Un número menor de manifestantes marchó el sábado por calles de Francia en el 21er fin de semana consecutivo de protestas del movimiento de los chalecos amarillos, miles de los cuales se movilizaron en París y un grupo invadió brevemente la circunvalación alrededor de la ciudad.

La policía antidisturbios rodeó a los manifestantes en la circunvalación y lanzó un cartucho de gas lacrimógeno en una calle, al parecer para impedir el acceso de otros inconformes a una rampa.

En otra de las numerosas protestas ocurridas el sábado en diversas partes del país, la policía disparó gas lacrimógeno en Ruan, en Normandía, en un enfrentamiento con manifestantes que prendieron fuego a varios contenedores de basura y causaron incendios en otras partes.

El Ministerio del Interior señaló que 22.300 manifestantes participaron en las movilizaciones a nivel nacional y 3.500 en París, según la prensa. Las cifras fueron las más bajas desde que los chalecos amarillos comenzaron sus protestas el 17 de noviembre. El movimiento rechaza de manera rutinaria las cifras de manifestantes que difunden las autoridades.

"Seguiremos hasta la victoria. No concedemos nada porque hoy no logramos nada", explicó Agnes Berger, manifestante de Saint Cloud, al oeste de París. "Seguimos teniendo un sistema corrupto y una elite que gobierna en contra del pueblo".

El número de personas que asiste a las protestas de los chalecos amarillos es cada vez menor en comparación con las primeras protestas contra el alza de los combustibles en las que habían participado cientos de miles de inconformes. Sin embargo, este movimiento popular que pugna por la justicia social y económica pero carece de dirigente continúa representando un desafío al presidente Emmanuel Macron.

Macron organizó un debate nacional, que dio inicio en enero, para abordar las preocupaciones expresadas por los manifestantes como la pérdida de la calidad de vida, el estancamiento de los salarios y el alto desempleo. El primer ministro Edouard Philippe tiene previsto presentar el lunes un resumen inicial, antes de hablar ante el parlamento. Las propuestas derivadas de las numerosas reuniones serán presentadas después, según lo previsto.

El grueso de los manifestantes de los chalecos amarillos es escéptico y muestra cada vez mayor determinación. Jeremy Gibon, del suburbio de Le Mesnil-Amelot, propuso el sábado una solución radical que propicie un “nuevo sistema”.

"Es una guerra de desgaste", dijo Gibon. "Creemos que si logramos que todo caiga, reconstruiremos algo... Será para nosotros. Ya lo verán".

El movimiento de los chalecos amarillos adquirió su nombre debido al color de los chalecos de seguridad fosforescentes que los automovilistas deben llevar puestos cuando conducen sus vehículos en Francia. Los chalecos simbolizaban inicialmente la frustración por el alza del impuesto a los combustibles ordenado por Macron —y que ya fue cancelado— como medida para desincentivar el uso del vehículo para reducir el cambio climático.

Las exigencias del movimiento se ampliaron después a la realización de un referéndum y la restauración de un impuesto a la riqueza con vistas a un aumento del poder adquisitivo.

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Chris Den Hond y Sylvie Corbet, en París, contribuyeron a este despacho.