Griegos detienen choferes para combatir tráfico de migrantes

La policía griega adoptó una nueva táctica para frenar el contrabando de migrantes procedentes de Turquía: Detiene a los conductores que trabajan para los traficantes y los acusa de violaciones de...

La policía griega adoptó una nueva táctica para frenar el contrabando de migrantes procedentes de Turquía: Detiene a los conductores que trabajan para los traficantes y los acusa de violaciones de tráfico antes de que recojan sus cargas.

Los choferes no pueden ser acusados de contrabando de personas si no tienen migrantes con ellos. Pero pueden pasar varios meses en la cárcel y tener que pagar fuertes multas por conducir sin licencia. Sus vehículos pueden también ser confiscados.

La estrategia es menos peligrosa que la persecución de autos viejos llenos de gente, conducidos a menudo por adolescentes sin mucha experiencia, que pueden caer presas del pánico y estrellarse al tratar de escaparle a la policía.

En octubre, un auto con migrantes chocó contra un camión y se incendió cerca de la ciudad de Kavala, en el noreste de Grecia, causando la muerte de 11 personas.

El año pasado fallecieron en total 30 migrantes en accidentes automovilísticos, incluidos los 11 de Kavala, y otros 95 resultados heridos, según cifras de la policía.

“En los accidentes graves que involucraron a migrantes y refugiados, la mayoría de los choferes eran asiáticos y no tenían licencia de conducir”, afirmó el mayor general Nikolaos Menexidis, jefe de la policía en la región fronteriza de Thrace y la vecina Macedonia Oriental. “Los vehículos se encontraban en mal estado, muchos tenían neumáticos muy desgastados, porque las bandas buscan autos baratos”.

En general los traficantes cobran entre 1.500 y 2.000 euros (1.700 y 2.260 dólares) por persona para llevarlas por tierra de Turquía a Tesalónica, la segunda ciudad más grande de Grecia.

La policía empezó a enfocarse en los autos sin pasajeros en septiembre y entre esa fecha y febrero fueron detenidas 125 personas sospechosas de trabajar para los traficantes. Habían sido reclutadas entre extranjeros que ya vivían en Grecia y ninguna tenía licencia de conducir.

Si bien las principales carreteras a lo largo de los 200 kilómetros (124 millas) de frontera con Turquía están bien vigiladas, se ampliaron los controles de rutas secundarias, que son preferidas por los traficantes para evitar ser pillados, aunque si son detectados, a la policía le resulta más fácil detenerlos porque hay menos tráfico.

La ruta preferida hacia Grecia sigue siendo un cruce por agua relativamente corto desde Turquía hacia las islas griegas del mar Egeo, pero cada vez más gente intenta el cruce por tierra. El 36% de los migrantes usaron esa ruta el año pasado, comparado con el 18% en el 2017.

La creciente popularidad del cruce por tierra se debe a un acuerdo sellado en el 2016 por la Unión Europea y Turquía por el cual la gente que llega ilegalmente a las islas griegas es retenida en campamentos y se les impide ir a la parte continental mientras se tramita su posible deportación.

La ruta marina, por otro lado, es más peligrosa. Se sabe de 187 personas fallecidas tratando de cruzar el Mediterráneo en el 2018.

El acuerdo abarca solo las islas, donde hay campamentos de migrantes sobrepoblados y condiciones de vida muy precarias denunciadas por organismos de derechos humanos. Pero se lo considera responsable de que haya mermado enormemente el flujo de migrantes y refugiados: Más de un millón llegaron en el 2015 y cuatro de cada cinco lo hicieron por mar, viajando de Turquía a Grecia.

Según la oficina de refugiados de las Naciones Unidas, el año pasado llegaron 141.500 migrantes, 50.000 de ellos a través de Grecia, 32.500 por mar y 18.000 por tierra. En el 2017, 29.718 llegaron a Grecia por mar y 6.582 por tierra. La mayoría no se proponen permanecer en Grecia sino que están dispuestos a pagar a traficantes para que los lleven a través de los Balcanes a Alemania u otras naciones prósperas de Europa.

Menexidis afirma que la detención de choferes está surtiendo efectos y que “ya no llega tanta gente”.

“El año pasado hubo accidentes que no hemos tenido este año y los controles en las carreteras han ayudado”.

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