El expresidente brasileño Michel Temer fue excarcelado el lunes, menos de una semana después de que fue arrestado como parte de la investigación “Autolavado” que ha alcanzado a muchos políticos y empresarios.

Temer, que aún enfrenta varios cargos de corrupción, salió de su celda en unas instalaciones cercanas a Río de Janeiro con rumbo a un sitio no revelado tras una orden de un juez federal.

El juez Antonio Iván Athie dijo previamente que no hay necesidad de mantener al político de 78 años tras las rejas debido a que no presenta una amenaza a la investigación que se le realiza.

Temer y otras siete personas fueron encarceladas el jueves por cargos de corrupción, una decisión que incluso algunos de sus adversarios criticaron. El juez Marcelo Bretas argumentó en ese momento que era necesario detenerlos para asegurar que no destruyeran evidencias.

Fiscales federales dijeron que apelarán la decisión de Athie y procurarán que el impopular expresidente sea arrestado de nuevo.

Temer se convirtió en presidente en agosto de 2016 luego que su predecesora Dilma Rousseff fue destituida por juicio político. Su presidencia concluyó el 1 de enero, cuando juramentó el actual mandatario Jair Bolsonaro.

El gobierno de Temer estuvo empañado por acusaciones de corrupción, aunque en dos ocasiones los legisladores rechazaron autorizar un proceso en su contra. En Brasil, encausar a un presidente en funciones requiere la aprobación del Congreso.

El fallo de Athie podría ser revertido por sus colegas de la misma corte, que se tiene previsto decida el futuro de Temer el miércoles.

“Mientras examinaba el caso verifiqué que no hay una justificación para esperar dos días más para la decisión”, dijo el juez.

El fallo también señala que la decisión de Bretas de arrestar a Temer se basó en “suposiciones sobre hechos viejos”.

La pesquisa “Autolavado” también condujo al encarcelamiento del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que cumple una condena de 12 años de prisión por corrupción y lavado de dinero.

Lula, que gobernó la nación de 2003 a 2010, sólo ha salido de la prisión en la ciudad de Curitiba, en el sur de Brasil, para testificar en otras demandas y para asistir al funeral de su nieto de 7 años a principios de febrero.

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Savarese informó desde Madrid.