El gobierno del presidente Donald Trump anunció el viernes sanciones adicionales contra Venezuela en respuesta al arresto de un alto asistente de Juan Guaidó, un líder que Estados Unidos quiere que reemplace al asediado, pero aún no derrocado, presidente Nicolás Maduro.

El Departamento del Tesoro hizo el anuncio mientras Trump estaba reunido con los líderes de cinco países caribeños, los cuales respaldan a Estados Unidos en la decisión de exigir el fin del gobierno de Maduro. Trump los recibió en su residencia de Mar-a-Lago, Florida, y prometió inversiones estadounidenses en sus naciones.

Las nuevas sanciones, emitidas en respuesta al secuestro, se enfocan en el banco de desarrollo nacional de Venezuela, BANDES, y cuatro subsidiarias adicionales que BANDES posee o controla.

“El continuo secuestro, tortura y homicidio de ciudadanos venezolanos por parte del régimen no será tolerado por Estados Unidos o la coalición internacional” que respalda a Juan Guaidó, dijo el secretario del Tesoro Steven Mnuchin. El funcionario se refería al líder opositor que es reconocido por más de 50 países como el líder encargado legítimo después de unos comicios que resultaron en la reelección de Maduro y que muchos países dicen no fueron válidos.

Fuerzas afiliadas al gobierno de Maduro ingresaron esta semana a las residencias de funcionarios simpatizantes de Guaidó y los amenazaron de muerte. El jefe de despacho de Guaidó, Roberto Marrero, fue secuestrado. En una editorial publicada el viernes en el Miami Herald, el vicepresidente Mike Pence dijo que el secuestro fue una “atroz violación de la ley” y fue tan solo el más reciente ejemplo de la “brutalidad y caciquismo” de Maduro.

“No estábamos blofeando cuando le dijimos a Maduro que no hiciera cosas como esta (el secuestro)”, dijo John Bolton, asesor de seguridad nacional de Trump en declaraciones transmitidas el viernes por la cadena Univisión.

Estados Unidos ya había sancionado a varios altos funcionarios venezolanos y prohibió a los bancos estadounidenses hacer negocios con Venezuela, imponiendo un duro control financiero al país. Las nuevas sanciones fueron anunciadas en momentos en que miembros del Congreso estadounidense de ambos partidos condenaron el arresto de Marrero

“La comunidad internacional observa de cerca las acciones de Maduro y responderá en consecuencia a cualquiera que ponga en riesgo la seguridad de la oposición y del presidente encargado Juan Guaidó”, dijo el representante republicano Michael McCaul.

Trump recibió a los líderes de Jamaica, Bahamas, Haití, República Dominicana y Santa Lucía para demostrar su apoyo a los países caribeños que respaldan la transición democrática en Venezuela. Los cinco han o denunciado a Maduro o se han unido a más de 50 países que reconocen a Guaidó como el mandatario legítimo de la nación.

Trump dijo a los mandatarios caribeños al arrancar la reunión que estaría “hablando sobre formas en las que podemos ser de beneficio para ustedes y ustedes puedan sean benéficos para nosotros”.

El primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, dijo en la reunión con Trump que se enteró que un representante de la Corporación de Inversiones Privadas en el Exterior, una agencia del gobierno estadounidense que ayuda a empresarios estadounidenses a invertir en mercados emergentes, estaría visitando la región y a las cinco naciones.

“El mensaje de esta reunión es que Estados Unidos quiere alentar y promover relaciones más sólidas con la región”, dijo Holness. “Es sumamente importante que no quede sólo en palabras, que haya inversiones reales”.

“Estamos muy contentos con ese mensaje. Sentimos que es un mensaje que debía darse hace tiempo, pero también estamos satisfechos de que no sea sólo un mensaje. Estamos satisfechos de que habrá acciones decisivas”, agregó.

Estados Unidos considera que el gobierno de Maduro es una dictadura y que fue reelegido en una elección ilegal. Estados Unidos ha sancionado a varios funcionarios del gobierno venezolano y bloqueado a los bancos estadounidenses de hacer negocios con Venezuela, que se encuentra en una aguda crisis económica que ha provocado el desplazamiento de millones de habitantes.

Sin embargo, los países en el Caribe han estado divididos sobre si interferir en Venezuela o no.

Durante años, Venezuela ha proporcionado un suministro confiable de petróleo a muchos países caribeños. Compraban el crudo bajo el acuerdo PetroCaribe, que les brindaba facilidades de crédito con intereses bajos, pero están en deuda con Caracas.

El primer ministro de Santa Lucía, Allen Michael Chastanet, dijo que desde el gobierno de Ronald Reagan Estados Unidos se ha interesado en el Caribe, y reconoció que es posible que la invitación de Trump se debiera a su respaldo a la postura estadounidense en contra de Venezuela en la Organización de Estados Americanos.

Reconoció también que no todos los países de la región están de acuerdo con que Estados Unidos pida la salida de Maduro.

“Creo que todos reconocemos que existe un problema en Venezuela. La mayoría reconoce la necesidad de nuevas elecciones”, dijo Chastanet, quien añadió que cualquier desacuerdo que existiera sería en la forma en cómo se daría dicha situación.

“El mundo sigue dividido al respecto. Creo que existe cada vez mayor consenso en que necesita haber nuevas elecciones en Venezuela para resolver la crisis humanitaria”, agregó.