El expresidente de Brasil Michel Temer permaneció callado cuando lo interrogaron los investigadores el viernes, un día después de ser arrestado como parte de la investigación sobre corrupción denominada “Autolavado”.

La pesquisa ha incriminado a varios políticos y empresarios del país, entre ellos el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien actualmente cumple una condena de 12 años de cárcel.

Temer, de 78 años, fue detenido el jueves por cargos de corrupción. Los fiscales dijeron que la empresa constructora Engevix le pagó sobornos a cambio de un contrato para construir una planta nucleoeléctrica en la ciudad de Angra dos Reis, en el sur del estado de Río de Janeiro.

La procuradora federal Fabiana Schneider le dijo a la prensa que los abogados de Temer dijeron que no respondería preguntas. Agregó que está “absolutamente convencida” de que el expresidente necesita estar encarcelado para que avancen las investigaciones.

Los abogados del expresidente afirman que su encarcelamiento es ilegal y han presentado dos apelaciones para que sea liberado. Un tribunal federal basado en Río de Janeiro pospuso el fallo para el próximo miércoles.

El exministro de gabinete de Temer, Wellington Moreira Franco, también fue arrestado y ha negado haber cometido delito alguno.

Ambos arrestos llegan en un momento de considerable tensión entre los procuradores de Autolavado y el máximo tribunal de Brasil. Hace una semana, el Supremo Tribunal Federal falló que algunas investigaciones de corrupción debieron ser manejadas por jueces de la corte electoral porque involucran a políticos que supuestamente recibieron sobornos de compañías para financiar sus campañas.

Aunque fiscales y jueces involucrados en la investigación ven la detención de Temer como una gran victoria después de esos reveses, otros en Brasil — incluso adversarios del expresidente — criticaron la decisión del juez federal Marcelo Bretas de arrestarlo.

"El Autolavado está tratando de desviar la atención del descrédito en el que estaba cayendo", dijo Lula en Twitter el jueves por la noche. "El grupo de trabajo no necesita pirotecnia para sobrevivir, necesita sobriedad", agregó.

Luis Henrique Machado, profesor de Derecho en la Universidad IDP de Brasilia, dijo que el arresto del expresidente _que era muy impopular_ por "motivos absurdos", parecía ser una respuesta a los recientes golpes de los tribunales.

"Los fiscales y los magistrados han presionado e intimidado al tribunal supremo de Brasil recientemente. Ese es el juego que se está jugando", afirmó Machado. "Es un invento judicial que podría costarle caro a todas las partes".

Temer gobernó entre 2016 y 2018 después de que su predecesora Dilma Rousseff fuera sometida a juicio político y destituida por mal manejo del presupuesto federal.

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Savarese reportó desde Madrid