Al menos seis personas murieron y 20 más resultaron heridas el jueves en la mañana tras una serie de explosiones en las inmediaciones de un santuario y un cementerio chiíes en el oeste de Kabul, donde los fieles celebraban el Nowruz o Año Nuevo persa, dijeron funcionarios afganos.

Según las primeras investigaciones de la policía, tres explosivos activados por control remoto estallaron de forma consecutiva, explicó el vocero del Ministerio del Interior, Nasrat Rahim.

Ningún grupo se reivindicó el incidente de inmediato, pero la filial del grupo extremista Estado Islámico en Afganistán ha atacado a la minoría musulmana chií en varias ocasiones. La milicia radical suní considera que los chiíes son herejes.

Entre los heridos en el atentado del jueves había dos menores, afirmó el director de los servicios de emergencias de Kabul, Mohammad Asim. El alcance de sus lesiones no se conocía de inmediato.

El presidente afgano, Ashraf Ghani, condenó el ataque, calificándolo de un “una agresión directa contra nuestros valores tradicionales y culturales”.

Los fieles chiíes acudieron al santuario Karti Sakhi de la capital de Afganistán cuando las explosiones remecieron el vecindario chií. La tradición es izar banderas verdes en el templo y recordar a los muertos en el cementerio colocando comida en las tumbas.

Mir Hussain Shah Naseri, un clérigo chií, dijo que tenía pensado ir al lugar con sus hijos para visitar la tumba de su esposa, quien falleció hace siete meses, pero que debido al atentado se quedó en casa. Nowruz, usualmente una festividad, se ha convertido en día fatídico debido a las bombas, manifestó.

Las autoridades habían advertido a la población de posible violencia antes de las celebraciones del Nowruz. La fiesta, que data de al menos el año 1700 a.C. e incorpora antiguas tradiciones zoroastrianas, es la fecha más importante del calendario iraní y se celebra en los territorios del antiguo Imperio Persa, desde Oriente Medio a Asia Central.