Cientos de sudaneses se manifestaron contra del gobierno en la capital y otras ciudades el domingo cuando el gobierno anunciaba que había asegurado 300 millones de dólares en préstamos para abordar una crisis económica que fue la causante inicial del conflicto.

Las manifestaciones comenzaron en diciembre por un aumento de precios y escasez de alimentos, y rápidamente se intensificaron hasta pedir la renuncia del presidente Omar al-Bashir, uno de los mayores desafíos en su gobierno de casi 30 años. Las fuerzas de seguridad han respondido con medidas tan enérgicas que decenas de personas han muerto.

Las protestas son dirigidas por la Asociación Sudanesa de Profesionales, un grupo que une a sindicatos independientes. Videos publicados en internet muestran a decenas de personas marchando en Jartum y su ciudad gemela Omdurmán mientras cantan, “Libertad, dignidad y justicia”.

El mismo domingo, decenas de personas se manifestaron en frente de la sede de Servicio de Seguridad e Inteligencia Nacional en Jartum pidiendo la liberación de familiares detenidos, según activistas que hablaron bajo condición de anonimato por temor a su seguridad.

Al-Bashir, quien tomó el poder después de un golpe militar respaldado por islamistas en 1989, ha respondido a las protestas suspendiendo los planes de enmiendas constitucionales que le permitirían postularse en las elecciones del próximo año.

Los críticos dicen que intenta ganar tiempo y permanecer en el poder. Al-Bashir es buscado por la Corte Penal Internacional por cargos de genocidio vinculados al conflicto de la región Darfur.