Intensos enfrentamientos el viernes en el estado oriental de Veracruz dejaron cinco muertos, incluido un policía, y varios camiones incendiados para bloquear algunas vías de comunicación, informaron las autoridades.

Los choques comenzaron el jueves por la noche cuando los uniformados fueron perseguidos por 27 camionetas de supuestos miembros de ese grupo criminal, que comenzaron a disparar contra ellos, informó la Secretaría de Seguridad Pública del estado en varios comunicados. Un agente murió.

Hubo una “amplia movilización de las fuerzas del orden federales y estatales” en el municipio de Tierra Blanca, “debido a las agresiones que integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) efectuaron en la zona”, señaló el organismo.

En un choque posterior, la policía abatió a cuatro presuntos miembros del CJNG y desmanteló una casa de seguridad, pero los miembros del cártel respondieron bloqueando varias carreteras e incendiando varios camiones.

La Secretaría de Seguridad Pública exhortó en Twitter a los veracruzanos para que evitaran la zona y conservaran la calma mientras el ejército, la marina y fuerzas estatales mantenían un fuerte operativo de seguridad.

Por otra parte, en Jalisco, el estado del centro-oeste que da nombre a ese cártel, considerado uno de los más peligrosos y poderosos del momento, las autoridades confirmaron que en las bolsas halladas el jueves en un canal de aguas negras había 19 cadáveres, entre ellos el de una mujer, que habían sido maniatados.

El fiscal del estado, Octavio Solís, explicó el viernes en conferencia de prensa que las autopsias mostraban que habían sido asesinados de diferente forma _unos estrangulados, otros por arma de fuego y otros con un objeto contundente_, y que posiblemente fueron depositados en ese canal en diferentes fechas porque tenían distinto grado de descomposición.

Una persona que pasó por el lugar en el municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, en los límites con El Salto, vio algunas de las bolsas flotando y fue quien alertó a la policía.

A diez de los cadáveres se les pudieron tomar las huellas dactilares y se pudo saber que uno de ellos tenía antecedentes penales. Al resto se les realizarán pruebas de ADN para cotejar con las bases de datos de desaparecidos en Jalisco y en otros estados.

“No se descarta la posibilidad de que existan algunos otros cuerpos que están bajo el agua”, agregó el fiscal.

Solís no quiso pronunciarse tampoco sobre el grupo que pudo haber matado a esas personas, pero no descartó que fuera el cártel de Jalisco Nueva Generación, que está en guerra con otras organizaciones criminales por el control del territorio en varios puntos del país.