México detecta errores en vuelo que se desplomó en julio

Las autoridades de aeronáutica encontraron varios errores en el vuelo de Aeroméxico que se desplomó en julio en el norte de México, en el que resultaron lesionadas muchas de las 103 personas a bordo...

Las autoridades de aeronáutica encontraron varios errores en el vuelo de Aeroméxico que se desplomó en julio en el norte de México, en el que resultaron lesionadas muchas de las 103 personas a bordo. No hubo muertos cuando el avión cayó de panza después del despegue.

Una de las conclusiones es que un piloto en entrenamiento que tuvo el mando del avión hasta cinco segundos antes de la caída del aparato, no tenía autorización para estar en ese lugar ni había completado las pruebas en simulador necesarias para practicar en vuelos reales.

El capitán que le permitió a ese piloto tomar el control no estaba calificado como instructor de vuelo. La aerolínea despidió a todos los pilotos del avión.

El avión se desplomó al parecer debido a una aparente cizalladura del viento y a una súbita corriente de aire descendente conocida como microrráfaga.

En el informe difundido esta semana se determinó que el piloto no prestó suficiente atención a las condiciones climáticas porque estaba observando al piloto en adiestramiento. Y la torre de control autorizó el despegue a pesar de que le era imposible ver la pista debido a una tormenta, y de que se registraron vientos de 40 nudos cerca de la pista. Tampoco sonó la alarma del avión que advierte cuando hay una cizalladura.

El controlador de tránsito aéreo no había enviado a la tripulación el informe actualizado sobre el deterioro de las condiciones climáticas porque trabajaba solo y estaba ocupado dirigiendo el vuelo. Además, los informes del tiempo de la propia estación climatológica dejaron de llegar debido a una interrupción del suministro de electricidad.

El aeropuerto carece de un Sistema de Alerta de Cizalladura de Bajo Nivel que puede detectar condiciones climáticas como microrráfagas severas.

Las grabadoras de vuelo indicaron que el avión iba apenas a 9 metros (30 pies) de altura cuando se fue hacia abajo.

En el informe se responsabilizó al controlador por no haber advertido a la tripulación de posibles condiciones de cizalladura. Y se afirmó que el capitán despegó a pesar de que había fuerte viento de popa.

En el informe, emitido por la Dirección General de Aeronáutica Civil, se recomienda que los controladores nunca se queden solos, una mejora del equipo de vigilancia climática en los aeropuertos y se adiestre a la tripulación para una mayor detección de posibles cizalladuras.