El emperador de Japón, Akihito, asistió el domingo a una ceremonia para conmemorar sus 30 años de reinado y pidió al país que se abra a un mundo más globalizado.

Al acto, patrocinado por el gobierno y celebrado en el Teatro Nacional de Tokio, acudieron el primer ministro nipón, Shinzo Abe, y la emperatriz Michiko.

"Japón ha cultivado durante mucho tiempo su propia cultura como nación insular”, dijo el emperador, de 85 años. "Pero ahora el mundo se está globalizando cada vez más. Creo que ahora es necesario que estemos más abiertos al mundo exterior, que establezcamos nuestra propia posición con sabiduría y construyamos relaciones con otros países con sinceridad”.

La era Heisei de Akihito terminará cuando abdique el próximo 30 de abril en favor de su hijo mayor, el príncipe Naruhito, de 59 años, que iniciará una nueva era que todavía no ha sido nombrada.

El emperador citó el deterioro de su salud para dejar el trono. Aunque sus actos oficiales se han reducido, sigue recibiendo a mandatarios, acude a ceremonias y hace visitas oficiales. Dentro del palacio también realiza rituales privados de sintoísmo, una religión local que se entrelaza con la familia imperial japonesa.

En un discurso de felicitación durante el acto, Abe dijo que el pueblo "nunca olvidará" cómo la pareja imperial "siempre estuvo con el pueblo durante 30 años”.