La filial argentina de Coca-Cola Femsa, considerada la mayor embotelladora del mundo, comunicó a las autoridades argentinas que por una caída en el consumo deberá ajustar al personal de una de sus dos plantas en Buenos Aires.

La compañía radicada en México anunció este miércoles que solicitó un procedimiento preventivo de crisis ante el Ministerio de Producción y Trabajo.

“Coca-Cola FEMSA Argentina está atravesando una etapa compleja debido a la desaceleración del consumo, lo que la ha colocado en la necesidad de readecuar su estructura de trabajo”, dijo la empresa en un mail enviado a The Associated Press.

Agregó que el plan de reestructuración afecta su planta del barrio de Nueva Pompeya, en la capital argentina.

El procedimiento preventivo de crisis se tramita previo al despido o suspensión de personal por razones de fuerza mayor, causas económicas o tecnológicas. A partir de esta presentación, las autoridades laborales deben convocar a los representantes de la empresa y de los sindicatos a fin de buscar una salida consensuada a la crisis invocada en un plazo de diez días.

Coca-Cola Femsa no dio cuenta de la cifra de trabajadores a despedir o suspender. No obstante, un procedimiento preventivo de crisis se solicita cuando el recorte afecta a más del 5% de empresas con más de 1.000 empleados, como es el caso.

Si bien Argentina es uno de los principales consumidores de bebidas gaseosas en el mundo --promedia 137 litros por persona al año-- su consumo se desplomó 21,19% en enero comparado al mismo mes de 2018, de acuerdo un relevamiento de la consultora Focus Market.

En un contexto de inflación cercano al 50% en 2018, las bebidas gaseosas son una variable de ajuste en la administración de la economía familiar.

El caso de Coca Cola Femsa no es aislado. Más de 100 empresas se acogieron al procedimiento preventivo de crisis en el último año, entre ellas varias de origen extranjero como la aerolínea Avianca y la cadena de supermercados francesa Carrefour.