La plataforma en la web, que lleva el nombre de un venerado filósofo francés, fue creada por un empresario italiano para transformar los reclamos en propuestas y a los activistas en candidatos políticos.

Cuando el viceprimer ministro italiano ofreció la plataforma Rousseau del movimiento populista 5 Estrellas a los manifestantes chalecos amarillos franceses, el presidente francés François Macron estalló: retiró a su embajador de Italia durante una semana, en el enfrentamiento diplomático más fuerte entre los dos países desde la Segunda Guerra Mundial.

El hecho de compartir esta tecnología es el intento más descarado hasta el momento de internacionalizar los movimientos populistas europeos. Es un presagio de las elecciones al Parlamento Europeo en mayo, en las cuales los populistas euroescépticos podrían ganar un tercio de las bancas, de acuerdo con las proyecciones. Esto podría causar el derrumbe de los partidos tradicionales, que por ahora tienen el bloque mayor en el parlamento continental.

Sin embargo, las elecciones en la UE también revelarán hasta qué punto los partidos populistas, que tienden a ser nacionalistas hasta un grado virulento, son capaces de unirse por encima de las fronteras y el espectro político. En Italia, los dos partidos populistas que integran la coalición gobernante, el Movimiento 5 Estrellas y la Liga, compiten tanto como cooperan.

“Estos dos partidos son antieuropeos, pero usan a Europa y el espacio paneuropeo para crear un debate político”, dijo el analista italiano Alberto Alemanno.

En su nivel más elemental, los populistas de derecha e izquierda oponen el pueblo a la elite, la clase política arraigada.

El Movimiento 5 Estrellas ha utilizado el portal Rousseau para que los activistas escojan candidatos y políticas mediante el mouse, de la misma manera que en España el partido antisistema Podemos usó el portal Reddit para impulsar el debate hace cinco años y aún hoy realiza referendos online. Los chalecos amarillos franceses todavía no cuentan con un espacio común online, dada la proliferación de grupos en Facebook y canales en YouTube que sirven para expresar los variados reclamos.

Si la ideología y la organización son capaces de superar a la geografía, los partidos populistas de Europa podrían formar un bloque capaz de debilitar o incluso paralizar la legislatura, si se mantienen las proyecciones publicadas esta semana por el parlamento.

“Debemos rechazar a los financistas que se consideran semidioses. Rechazar a los burócratas de Bruselas que representan sus intereses y rechazar a los falsos activistas de la sociedad civil”, dijo el presidente húngaro Viktor Orban en su discurso anual hace unas semanas.

El líder de 5 Estrellas, Luigi Di Maio, anunció el viernes un nuevo agrupamiento de movimientos populistas de Europa, que incluyen un partido de ultraderecha polaco dirigido por un antiguo músico de rock y un partido finlandés promotor del mercado libre fundado por un empresario convertido en astro de reality TV. Brillaron por su ausencia los nacionalistas, lo cual deja en pie la duda de cuánto peso tendrá la nueva alianza si no se amplía más.

Lograr que los ultraizquierdistas de Francia Insumisa voten juntos con el Fidesz de Orban parece un obstáculo difícil de salvar. El gobierno italiano es en gran medida un matrimonio infeliz de conveniencia, con menos concordia que discordia.

Pero entre los “gilets jaunes” (chalecos amarillos) franceses, la ultraderecha y la ultraizquierda han marchado juntas con la esperanza de derrocar el gobierno.

“Esto es lo mejor: son la izquierda y la derecha”, dijo el estratega político Steve Bannon a la revista francesa l'Express es una entrevista publicada después que Macron retiró al embajador.

Bannon ha creado una fundación en Bruselas para atacar el corazón de la Unión Europea. Los populistas de derecha _la francesa Marine Le Pen, el húngaro Orban, el italiano Matteo Salvini_ no lo han abrazado, pero tampoco han rechazado al estadounidense a quien muchos atribuyen el triunfo de Donald Trump. La extrema izquierda populista prácticamente lo ha ignorado.

Las elecciones al Parlamento Europeo son una serie de elecciones nacionales realizadas entre el 23 y 26 mayo que deciden la composición del legislativo. Sus miembros legislan para Europa, resuelven acuerdos internacionales y _lo que es crucial_ pueden condenar a los países miembros por violar valores medulares como la independencia del poder judicial y los derechos de las minorías y los migrantes.

Pero aunque se unan en torno a los temas que los llevaron al poder, los populistas antieuropeos bien puede tener problemas con los votantes.

En general, hay mayor confianza en la Unión Europea que en los gobiernos nacionales, de acuerdo con una encuesta de Eurobarómetro realizada en noviembre de 2018, precisamente cuando los chalecos amarillos empezaban a afianzarse. El sondeo halló que el 42% de los europeos confiaban en la UE, mientras que solo el 35% confiaba en sus gobiernos o parlamentos nacionales.

De manera que al enfrentar de plano al europeísta Macron, Orban y los populistas italianos tienen plena conciencia de que sus propios ciudadanos muestran escasos deseos de destruir la UE, por más que coloquen la inmigración en el primer lugar de la lista de sus inquietudes. Y el mismo Macron es en cierta manera un advenedizo: venció a dos partidos tradicionales en la primera vuelta en 2017 y a Le Pen en la segunda. Desde entonces, los dos partidos centristas tradicionales, el Socialista y el Republicano, han perdido popularidad. Conservaron sus bancas en Bruselas, pero se prevé que su derrumbe político se profundizará en mayo.

También es posible que los votantes aprovechen la elección para registrar una protesta. Según las proyecciones actuales, los extremos de derecha e izquierda avanzarán a costa de los tradicionales de centro.

“Los votantes que votan por los partidos más extremistas solo para expresar su frustración con Europa corren el riesgo de votar por soluciones que normalmente no aceptarían”, dijo Pawel Zerka, coautor de un estudio publicado la semana pasada por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores según el cual los euroescépticos aparecen con las mayores probabilidades de ganar.

Algunos europeístas piensan que una alianza de populistas euroescépticos no es necesariamente mala. Para Alemanno, el analista italiano residente en París, es una prueba irónica de que la idea europea es fuerte y duradera, ya que los populistas conforman una unión europea propia.

“En un sentido, veo a los chalecos amarillos desde una perspectiva italiana. Veo el Movimiento 5 Estrellas hace cinco años”, dijo.

La clase de injerencia de 5 Estrellas que a Macron le resultó intolerable será más común e incluso aceptada, dijo. Añadió que en el corto plazo el Parlamento Europeo y por extensión la UE en sí podría resultar ingobernable.