Karl Lagerfeld, el emblemático modisto de Chanel cuyos diseños tuvieron un impacto sin precedentes en toda la industria de la moda, murió el martes en París desatando un aluvión de amor y admiración por el hombre con la distintiva cola de caballo blanca, cuello alto almidonado y enigmáticas gafas oscuras que dominó la alta costura los últimos 50 años.

Aunque pasó virtualmente toda su carrera en marcas de lujo dirigidas a los muy acaudalados — incluyendo 20 años en Chloe — los diseños de Lagerfeld se filtraron rápidamente a los minoristas básicos, dándole una influencia global.

Tal era el enigma que rodeaba al diseñador nacido en Alemania que incluso su edad estuvo plagada de misterio durante décadas, con reportes de que tenía dos actas de nacimiento: una fechada en 1933 y la otra en 1938.

En el 2013, Lagerfeld le dijo a la revista francesa Paris Match que nació en 1935, pero en el 2019 su asistente aún no sabía la verdad. Dijo a The Associated Press que al modisto le gustaba "revolver los rastros de su año de nacimiento — es parte del personaje".

Chanel confirmó que Lagerfeld, quien había lucido cada vez más frágil en temporadas recientes, murió la mañana del martes en París. El último mes, no salió a saludar al final del desfile de la casa en París, una rara ausencia que la compañía atribuyó a que estaba "cansado".

"Un individuo extraordinariamente creativo, Lagerfeld reinventó los códigos de la marca creados por Gabrielle Chanel: la chaqueta y traje de Chanel, el vestidito negro, los preciosos tweeds, los zapatos de dos tonos, las carteras acolchadas, las perlas y la bisutería", dijo Chanel.

"Gracias a su genio creativo, generosidad e intuición excepcional, Karl Lagerfeld estaba adelantado a su época, lo que contribuyó ampliamente al éxito de la Casa de Chanel alrededor del mundo", dijo el director ejecutivo de la marca, Alain Wertheimer. "Hoy, no solo yo he perdido a un amigo, sino que todos hemos perdido a una mente creativa extraordinaria a quien le di carta blanca a principios de los 1980 para que reinventara la marca".

Chanel dijo que Virginie Viard, por años directora del estudio, creará las próximas colecciones de la casa. Chanel no dijo si su designación era permanente.

Lagerfeld fue una de las figuras más prolíficas del mundo de la moda y ocupó importantes puestos como diseñador para la marca de lujo Fendi, propiedad de LVMH, desde 1977, y en la poderosa casa de modas parisina de propiedad familiar Chanel desde 1983. Perdió alrededor de 90 libras (40 kilos) hacia finales de sus 60s para encajar en la última tendencia de delgadez.

En Chanel, sirvió diseños juveniles que siempre fueron del momento y creó casi infinitas variaciones del clásico traje con falda de la casa, incrementando los ruedos o cubriéndolo con cadenas doradas, tiras de perlas o accesorios costosos. Siempre con ingenio.

"Cada temporada, me dicen que (los diseños de Chanel) lucen más juveniles. Un día vamos a terminar viéndonos como bebés dijo una vez Lagerfeld a The Associated Press.

Sus declaraciones francas y a menudo hirientes sobre temas tan diversos como la política francesa y la cintura de las celebridades le merecieron el apodo de "Káiser Karl" en los medios que cubren la moda. Entre sus comentarios más ácidos, llamó al expresidente Francois Hollande un "imbécil" que sería "desastroso" para Francia en Marie-Claire, y le dijo al tabloide británico The Sun que no le gustaba la cara de Pippa Middleton, la hermana de la duquesa de Cambridge.

"Solo debería mostrar la espalda", aconsejó.

Lagerfeld también fue fuertemente criticado por enviarles un mensaje negativo a las mujeres cuando le dijo al diario francés Metro que la cantante británica Adele era "un poco demasiado gorda".

Pese a esto, tenía un lado blando del que se reportaba poco. Era conocido como un diseñador muy bondadoso con su equipo en Chanel y famoso por dar a periodistas extensas entrevistas para cada desfile de modas. También vivía en su mansión parisina con una gata siamesa llamada Choupette.

"Es una consentida, mucho más de lo que debería ser un niño", dijo a la AP en el 2013, revelando que la llevaba al veterinario cada 10 días.

Lagerfeld no tenía paciencia con la nostalgia y mantenía la mirada firme hacia el futuro. Ya siendo un septuagenario, acogió ávidamente las nuevas tecnologías: tenía una colección de cientos de iPods.

Como un fotógrafo que fotografió campañas publicitarias para Chanel y su propia marca epónima, Lagerfeld también coleccionaba libros de arte y tenía una enorme biblioteca así como una librería y su propia casa editorial. También fue un impresionante lingüista que podía cambiar del francés, al inglés, al italiano y su nativo alemán durante entrevistas en desfiles de moda.

Aunque pasó gran parte de su vida bajo la luz pública, Lagerfeld se mantuvo ampliamente como una figura escurridiza. Hacía un esfuerzo deliberado por esconder lo que ocurría detrás de sus emblemáticas gafas oscuras.

"Yo mismo soy como una caricatura, y me eso gusta", dijo, según la edición británica de Vogue. "Es como una máscara. Y para mí el Carnaval de Venecia dura todo el año".

Tras foguearse en la firma parisina Chloe, Lagerfeld consolidó su reputación en la década de 1980 cuando revivió la agotada fortuna de la historiada casa de alta costura Chanel en París. Ahí ayudó a lanzar las carreras de supermodelos que incluyeron a Claudia Schiffer, Ines de la Fressange y Stella Tennant.

En una movida que lo ayudó a incrementar su fama, Lagerfeld diseñó una colección especial para la compañía sueca de moda pasajera H&M en el 2004 y lanzó un CD de su música favorita poco después.

Un libro de dieta que publicó en el 2005, "The Karl Lagerfeld Diet", consolidó su estatus como un ícono de la cultura pop. En el libro, Lagerfeld dijo que su deseo era encajar en los angostos trajes del entonces diseñador de Dior Homme, Hedi Slimane, que habían motivado su dramática transformación.

Lagerfeld, hijo de una violinista y un industrialista que hizo una fortuna de la leche condensada, nació en una familia afluente en Hamburgo y desde temprano tuvo ambiciones artísticas. En entrevistas, dijo varias veces que quería convertirse en caricaturista, retratista, ilustrador o músico.

"Mi madre trató de enseñarme piano. Un día, cerró de un tirón la tapa del piano sobre mis dedos y dijo, 'dibuja, hace menos ruido’”, dijo según el libro "The World According to Karl".

A los 14 años, Lagerfeld llegó a París con sus padres y fue a la escuela en la Ciudad de la Luz. Su carrera en la moda tuvo un precoz inicio cuando, en 1954, un abrigo que diseñó ganó un concurso del Secretariado Internacional de la Lana. Su rival, Yves Saint Laurent, ganó ese año la categoría de vestido.

Lagerfeld hizo una pasantía en Balmain y en 1959 fue contratado por otra casa Patou en París, donde pasó cuatro años como director artístico. Tras una serie de trabajos con marcas que incluyen Fendi, con sede en Roma, Lagerfeld tomó las riendas de Chloe, conocida por su romántico estilo parisino.

Lagerfeld también creó su propio sello, Karl Lagerfeld, que aunque con menos éxito que sus otras empresas, fue ampliamente visto como un cierto bloc de dibujo donde el diseñador trabajaba en sus audaces ideas.

En 1982, asumió la dirección de Chanel, que había estado inactiva desde la muerte de su fundadora, Coco Chanel, más de una década atrás.

"Cuando me hice cargo de Chanel, era una bella durmiente — ni siquiera una bella", dijo en el documental de 2007 "Lagerfeld Confidential". ''Roncaba".

Para su primera colección para la casa, Lagerfeld inyectó una dosis sugerente al incluir un traje en gasa traslúcida azul marino que generó titulares escandalosos.

Nunca dejó de sacudir a la famosa casa, con atuendos como un bikini estampado con su logotipo, tan pequeño que la parte de arriba parecían empanadillas en un hilo y otra colección que dispensó por completo pantalones y faldas, llevando en vez las modelos pequeñas chaquetas sobre mallas opacas.

Lagerfeld era abierto sobre su homosexualidad — una vez dijo que se la anunció a sus padres a los 13 años — pero mantuvo su vida privada en privado. Tras su ampliamente conocida relación con un aristócrata francés que murió de sida en 1989, Lagerfeld insistió en apreciar su soledad por sobre todo.

"Odio cuando la gente me dice que soy un 'solitario'. Sí, soy solitario en el sentido de una piedra de Cartier, una gran solitaria", dijo Lagerfeld al New York Times. "Tengo que estar solo para hacer lo que hago. Me gusta estar solo. Soy feliz de estar con gente, pero lamento decir que me gusta estar solo, porque hay tanto que hacer, tanto que lear, tanto que pensar".

___

La exreportera de moda de AP Jenny Barchfield proporcionó material biográfico para esta historia.

___

Thomas Adamson está en Twitter como www.twitter.com/ThomasAdamsonAP .