Un resurgimiento del antisemitismo en Francia alcanzó su punto álgido el fin de semana con un torrente de odio dirigido a un distinguido filósofo durante una protesta de los chalecos amarillos, lo que se suma a las interrogantes sobre las facciones radicales de ese movimiento ocultas entre la sociedad francesa que inquietan a la nación.

Las autoridades jurídicas de París abrieron una investigación el domingo en relación con los comentarios antisemitas dirigidos a Alain Finkielkraut la víspera mientras acompañaba a su suegra a su hogar en París.

La investigación se lleva a cabo en torno a “insultos públicos basados en el origen, la etnia, la nacionalidad, la raza o la religión” luego de que un grupo de hombres que estaban en la manifestación agredieron verbalmente a Finkielkraut. ”¡Regresa a Tel Aviv!”, “¡Sionista!” y “¡Francia es nuestra tierra!” fueron algunos de los insultos registrados en video.

La agresión se llevó a cabo días después de que el gobierno informó que los incidentes antisemitas en Francia aumentaron enormemente el año pasado, en lo que el ministro del Interior, Christophe Castaner, describió como una “toxina” que se propaga “como un veneno” y que “está pudriendo las mentes”.

La escena con Finkielkraut fue un interludio verbal cruel mientras miles de manifestantes avanzaban por las calles de París en el 14to sábado consecutivo de protestas realizadas por el movimiento de los chalecos amarillos.

El movimiento, cuyas marchas han incluido actos violentos y de destrucción, se ha convertido en el principal desafío a nivel nacional para el presidente Emmanuel Macron, al que los manifestantes acusan de favorecer a los que tienen sobre los que no tienen.

Varios miles de inconformes se volvieron a reunir el domingo en París para conmemorar el tercer mes del movimiento, que comenzó el 17 de noviembre con protestas a nivel nacional por el aumento de los impuestos al combustible. Pero la escasa participación reflejó un creciente desencanto con el fenómeno de bases, que solía tener un gran apoyo, pero está cada vez más dividido y violento.

Finkielkraut, miembro de la prestigiosa Academia Francesa, comentó en dos entrevistas televisivas el domingo que le preocupa la naturaleza cambiante del movimiento que él apoyó en un principio.

Sin embargo, le dijo a la cadena francesa LCI que no pretende presentar una denuncia.

“Quiero una cosa: Quiero saber quiénes son... ¿A qué movimiento pertenecen?”, dijo el filósofo.

Hay sospechas, e indicios claros, de que algunos grupos extremistas se han infiltrado en el movimiento de los chalecos amarillos.