La primera ministra Theresa May ha presentado su versión remendada de un acuerdo para la salida británica de la Unión Europea, el que fue rotundamente derrotado la semana pasada. Los parlamentarios británicos tienen ideas muy distintas.

Así se presenta la batalla la semana próxima en el Parlamento:

EL PLAN B de MAY

Tras el rotundo rechazo que sufrió el acuerdo logrado por el gobierno británico y la UE, May mantuvo conversaciones con políticos oficialistas y opositores y elaboró un “Plan B” que resulta notablemente parecido al Plan A.

May dijo a la Cámara de los Comunes el lunes que buscaba el apoyo para su acuerdo después que la UE aceptó cambios a una contenciosa medida sobre la frontera en Irlanda.

La UE insiste que no renegociará el acuerdo. La oposición dice que la magnitud de la derrota de May la semana pasada _432 votos contra 202_ demuestra que debe modificar el acuerdo drásticamente para tener alguna esperanza de que lo aprueben.

Pero el Parlamento está profundamente dividido. Los legisladores pro-Brexit quieren eliminar la “salvaguarda” irlandesa, una medida que aplicaría restricciones a la política comercial británica para asegurar que no habrá aduanas entre Irlanda del Norte, que es parte del Reino Unido, e Irlanda, miembro de la UE. Los europeístas quieren que May deje de insistir en abandonar el mercado único y la unión aduanera.

En medio del impasse, lo que escasea es el tiempo.

COMPRAR UN RESPIRO

Haya acuerdo o no, Gran Bretaña debe salir de la UE el 19 de marzo. El impasse político podría llevar a una salida sin acuerdo, lo que podría significar la imposición de aranceles sobre bienes trasladados entre Gran Bretaña y la UE, atolladeros en los puertos y escasez de bienes esenciales.

May dice que la única manera de evitarlo es aprobar su acuerdo, pero los legisladores intentan frenar el reloj.

Los partidarios del “Brexit blando”, que quieren mantener lazos estrechos con la UE, planean introducir enmiendas en el debate del 20 de enero para tratar de excluir un Brexit sin acuerdo, demorar la salida y presentar planes alternativos.

Una propuesta de enmienda, con apoyo de ambos partidos, daría a May un plazo hasta el 26 de febrero para obtener la aprobación de un plan, caso contrario se demoraría el Brexit y el Parlamento se haría cargo del proceso.

Una enmienda aprobada no sería legalmente vinculante, pero al gobierno le resultaría difícil ignorar una expresión de la voluntad del Parlamento.

UN NUEVO REFERENDO

Una campaña con apoyo creciente sostiene que el Brexit se ha vuelto tan divisivo, complicado y empantanado que los políticos no pueden resolverlo, y que la única solución es volver a consultar a los ciudadanos sobre la salida de la UE.

May se opone enérgicamente a un nuevo referendo, que según ella “socavaría la fe en nuestra democracia”.

Pero otros dicen que es la única salida.

“Hace dos años y medio votamos sobre una idea abstracta, esa es la verdad”, dijo el legislador conservador proeuropeo Dominic Grieve. Ahora que los detalles están más claros, lo mejor es “preguntar al público si realmente quiere lo que la primera ministra ha negociado y ofrecerle la alternativa de permanecer” en la UE.

HORA DE DECISIONES

May dice que esperar lograr que el Parlamento vote un límite de tiempo a la salvaguarda y planea regresar a Bruselas después del 29 de enero para pedir cambios a la UE.

El bloque insiste que el acuerdo vinculante de 585 páginas no se puede renegociar, y que la salvaguarda es esencial para mantener abierta la frontera irlandesa.