Decenas de las personas que murieron en un atentado talibán contra una base militar en Afganistán eran miembros del servicio de inteligencia del país, informaron autoridades el martes, un fuerte golpe al gobierno que ya ha perdido control de casi la mitad del país.

Al menos 45 personas murieron y hasta 70 resultaron lesionadas por un atacante suicida que condujo el lunes una Humvee blindada llena de explosivos al interior de la base en la provincia oriental de Maidan Wardak, agregaron las autoridades.

Se teme que la cifra de fallecidos pueda aumentar. Las instalaciones militares, que sirven además como centro de formación para una milicia progubernamental, están gestionadas por el servicio de inteligencia afgano, conocido como la Nacional Directiva de Seguridad, o NDS.

La NDS dijo en sus reportes que 36 empleados del ejército murieron y 58 resultaron heridos. Aunque los números de la agencia eran menores a los reportados por la policía provincial, sigue siendo una cantidad sin precedentes para la agencia, entre las mejores equipadas y entrenadas de Afganistán.

La agencia dijo que, a pesar de los disparos de los guardias contra el vehículo, el atacante suicida logró escabullirse a través de la reja de la base en las afuera de Maidan Shar, la capital provincial ubicada a unos 40 kilómetros (25 millas) de Kabul.

Khawanin Sultani, miembro del consejo provincial de Maidan Wardak, dijo que el edificio principal colapsó a causa de la explosión, lo que probablemente contribuyó al número elevado de muertos.

“La mayoría de los cuerpos estaban bajo el edificio derrumbado”, dijo.

Los talibanes, que se atribuyeron el atentado en un comunicado enviado a los medios de comunicación apenas unas horas después, dijeron más tarde en otra nota que el lunes se reunieron de nuevo con representantes estadounidenses para discutir “el final de la invasión de Afganistán" en conversaciones que seguirían el martes. Las dos partes se reúnen en Catar, donde los talibanes tienen una oficina política.

Los talibanes, que ahora controlan casi la mitad del país, perpetran ataques casi diarios contra las asediadas fuerzas de seguridad nacionales.

En las instalaciones militares había alrededor de 150 personas, entre personal militar y otros, en el momento del ataque, dijo Sultani.

Un funcionario de seguridad de la región, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a informar a los medios, dijo a la AP que él mismo contó hasta 75 cadáveres en la base.